miércoles, 2 de junio de 2010

Un Mundial para los excluidos

Por Max Colchester

Un Mundial de Fútbol comenzó el lunes en Malta y entre sus participantes se encuentra un equipo del Kurdistán iraquí, uno de Provenza y otro de Padania así como representantes de otros tres lugares.

Bueno, no son exactamente países, sino regiones y esta no es exactamente la Copa del Mundo, sino la Copa del Mundo Viva, el Mundial de los olvidados, los desposeídos y los semiserios.

La competencia, que se lleva a cabo cada dos años, invita a 30 equipos que no se encuentran entre los 208 que son reconocidos por la FIFA. Este año sólo competirán seis equipos, luego que otros tres cancelaran a último momento.

"La meta es ideológica", dice Luc Misson, un abogado belga y vicepresidente de la New Federation Board, la cual organiza el Mundial Viva. "Se trata de permitir que los pueblos existan a través del deporte".

Los estatutos de la FIFA determinan que sólo una asociación de fútbol puede ser reconocida por país. Claro, Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte no son países separados, pero debido a que Inglaterra creó las reglas del deporte, de alguna forma son la excepción a la regla.

Pero para todo el resto, existe el Mundial Viva. La NFB organizó el primero en 2006, tres años después de su fundación. El grupo llamó a su trofeo Nelson Mandela, pese a que el ex presidente de Sudáfrica no tiene nada que ver con la NFB.

Uno de los equipos reconocidos por la NFB es el de los Sami, una población indígena de una región que a veces se conoce como Lapland, la cual se extiende a lo largo del norte de Noruega, Finlandia y Suecia. Ellos aseguran que jugar juntos les evoca su cultura y lenguaje.

"Me enorgullece jugar, porque esto significa mucho para el pueblo Sami", dice Jan Egil Brekke, el capitán que ha jugado para su equipo desde 1998. Este jugador profesional de 36 años, juega para el club de segunda división de Noruega Alta Idrettsforening.

Otros esperan que la competencia ayude a llamar la atención a las penurias de sus pueblos. Los kurdos iraquíes han logrado el estatus de región autónoma dentro de Irak y les gustaría unirse a la FIFA. Pero la FIFA los considera iraquíes. La próxima Copa del Mundo Viva, en 2012, probablemente se jugará en el Kurdistán iraquí y la Asociación Kurdistana de Fútbol espera que el evento muestre a la región y atraiga inversionistas.

El equipo ya ha dejado su marca en la competencia de este año, derrotando al equipo italiano del Reino de las Dos Sicilias 4 a 1, para clasificar a las instancias finales.

Sin embargo, el torneo ha sido manchado por problemas internos y la falta de fondos.

De los nueve equipos que se esperaban en Malta, tres se retiraron al último minuto. Tibet no consiguió cómo financiar el viaje. Groenlandia, que no es un país reconocido debido en parte a que es demasiado frío como para que crezca el césped y la FIFA apenas aprobó el uso de césped sintético, no tuvo cómo costearse el pasaje a Malta.

La primera Copa del Mundo Viva, en 2005, fue cancelada cuando el país sede, Chipre del Norte, dijo que no deseaba que Kurdistán tomara parte por razones políticas, cuenta Jean-Luc Kit, un empresario de 48 años que cofundó la competencia. En 2006 el equipo de Camerún del Sur no pudo entrar a Francia debido a que los jugadores no tenían visas.

En un reciente partido entre el equipo de Padania, que representa a varias regiones del norte de Italia, Kit tuvo que caminar por el estadio quitando banderas que mostraban el emblema de Lega Nord, un partido político italiano que desea crear un estado autónomo en el norte de Italia, separado del sur del país, que es más pobre.

"Ahora existe el temor de que haya un elemento de nacionalismo", entrando al proyecto, dice Mission. "Tendremos que crear un estatuto en algún momento".

Hasta casi 200 equipos no reconocidos podrían unirse a la NFB, dijo Kit. Isla de Pascua, un territorio chileno se inscribió recientemente. Sealand, una antigua fortaleza cerca de la costa de Inglaterra, asegura ser un estado independiente y es un miembro provisional. Ellos están organizando su primer partido oficial en Londres.

Kit dice que desea incluir equipos de Quebec y Cataluña. Incluso se ha hablado que el equipo de El Vaticano podría unirse. También busca un patrocinador para cubrir los costos de viaje y organización del evento.

 

miércoles, 12 de mayo de 2010

La adicción del mundo al dólar

Por Zachary Karabell

En medio de todo lo que se dice sobre los problemas de Grecia y sus consecuencias para la zona euro, hay otra moneda que presenta problemas igualmente profundos: el dólar estadounidense. El dólar es, como todos saben, la moneda de reserva mundial, y se considera ampliamente un beneficio y un ancla para el sistema económico mundial. También es lo único que se interpone entre Estados Unidos y su propio juicio final, y eso no es bueno.

La evolución del dólar como la moneda de reserva mundial avanzó a la par del surgimiento de EE.UU. como un poder dominante. El acuerdo de Bretton Woods de 1944 designó al dólar como la moneda de último recurso porque EE.UU. representaba un porcentaje significativo de la producción fabril mundial y poseía gran parte del oro mundial en Fort Knox y otros depósitos. Al principio los británicos se opusieron pero se vieron obligados a aceptar la supremacía del dólar en 1946 cuando se enfrentaron a la opción de ceder ante el dólar o caer en cesación de pagos con sus préstamos porque los estadounidenses no estaban dispuestos a prestarles dinero de otra forma.

Bretton Woods obligó a los países que lo suscribieron a determinar sus tasas de cambio y el valor de sus monedas en relación al dólar, con el oro como respaldo. Luego, en 1971, el presidente Richard Nixon inauguró la era de la moneda no convertible cuando anunció que el gobierno estadounidense ya no permitiría que países extranjeros cambiaran sus dólares por oro.

La medida se tomó en respuesta a la creciente inflación en EE.UU. también respondió a la presión competitiva de Alemania y Japón, que comenzaban a socavar las manufacturas estadounidenses, un declive que ha continuado sin cambios desde entonces y sólo puede atribuírse a China si se olvida un legado de muchos otros competidores de bajo costo a lo largo de los últimos 40 años. Para principios de la década de los 70, EE.UU: importaba mucho de los nuevos centros de manufactura en el extranjero (aunque aún no tenía déficits presupuestales) y se veía forzado a entregar cantidades cada vez mayores de oro a cambio de dólares.

Luego de 1971, las monedas comenzaron a flotar unas contra otras. Este sistema no convertible es lo que existe hoy, con notables jugadores por fuera del sistema como China, que continúa con su política de mantener fijo el valor de su moneda respecto al dólar. Lo hace principalmente porque cuando Beijing comenzó a liberalizar su economía a principio de la década de 1980, el dólar era la avenida de acceso más importante a EE.UU., la economía más vital y dinámica del mundo.

Durante la última década, la posición relativa de EE.UU. cambió. Ya no es un acreedor mundial sino más bien un gran deudor. Es un importador neto de bienes manufacturados, aunque su sector manufacturero sigue siendo bastante grande a pesar de que emplea menos trabajadores. Su economía nacional es la mayor del mundo pero es superada por la zona euro, conformada por varios países. Y la economía de China, mientras aún no representa mucho más que un tercio del tamaño de la de EE.UU., crece de tres a cuatro veces más rápido y acumula dólares a un ritmo acelerado.

Sin embargo el dólar sigue siendo la columna vertebral del sistema global. La crisis financiera causó quejas globales sobre la moneda estadounidense, sobre la toxicidad del sistema financiero de EE.UU. y sobre la necesidad y el deseo de una moneda global alternativa. Los chinos fueron explícitos para expresar su deseo de encontrar una nueva referencia, y los europeos se hicieron eco junto a otros. Pero las palabras son fáciles de pronunciar. Incluso los chinos, quienes han tomado medidas para fijar el valor al yuan a una canasta de monedas, aún se encuentran en una posición en la que al haber atado su sistema al dólar simplemente no pueden alejarse porque preferirían que las cosas fueran distintas.

El dominio del dólar ha traído beneficios a corto plazo para EE.UU. A diferencia de Grecia o de casi cualquier otro país, cuando el gobierno federal estadounidense quiere vender más deuda tiene la ventaja de un mundo que debe comprar dólares. Debido a que gran parte del comercio mundial se realiza en dólares, en especial el comercio chino, los gobiernos y las instituciones de todo el mundo no tienen muchas opciones más que invertir en activos estadounidenses. El gobierno de EE.UU. también tiene la capacidad de imprimir esa moneda de reserva global cuando una situación apremiante lo demanda. Eso le da a EE.UU. una flexibilidad considerable para usar el gasto como fórmula para salir de una crisis sin enfrentar desafíos estructurales reales.

Grecia se ve forzada a adoptar políticas fiscales más austeras, como Letonia y muchos otros países más pequeños. Al tener que acudir a los mercados globales con un límite es difícil pero podría obligar a realizar reformas que eventualmente dejarán a esas economías en gran forma. EE.UU. pudo evitar reformas profundas porque tiene al dólar.

Pero mientras la presencia del dólar mantiene el flujo de dinero ingresante y al sistema bien aceitado, ya no refleja el orden económico mundial. Respecto a todo lo que se dice sobre la manipulación monetaria de Beijing, es igualmente cierto que la cotización fija del yuan frente al dólar actualmente apuntala una economía estadounidense que si no tambalearía. Los chinos se convirtieron en el último banco extranjero para el capital estadounidense, y no hay evidencia de que lo utilicen para un beneficio menor para los estadounidenses que el de los estadounidenses. El gobierno chino invierte de forma conservadora en bonos estadounidenses, y gasta grandes sumas en una economía doméstica que produce bienes para consumidores de EE.UU.

El gobierno estadounidense usa sus dólares —y la capacidad de imprimirlos y tomarlos prestados— de forma que deja mucho de desear. Grandes cantidades de deuda financian el consumo de bienes y cobertura médica. Mientras las necesidades actuales son importantes, sin la inversión suficiente esos dólares se disiparán. Usted le prestaría dinero a alguien para lanzar una empresa o para inventar una nueva fuente de energía, pero no para ir a cenar y ver una película en el cine. Sin embargo debido al dólar, EE.UU. tiende a obtener el dinero que quiere. Y entonces el dólar como ancla del sistema financiero global evita una crisis fiscal en EE.UU. mientras permite una decadencia gradual de la economía estadounidense.

Esto puede continuar durante muchos años. El mundo necesita una moneda de reserva para reducir costos y permitirles a los jugadores del mercado que evalúen el valor en diferentes países y economías. Pero esa necesidad del dólar no debería ser confundida con fortaleza estadounidense.

India sigue usando el idioma inglés como lengua común, más de 60 años después de que se fueron los británicos, no porque Gran Bretaña siga siendo un imperio mundial sino porque India necesita un idioma común y el inglés ya se usaba. Hoy el dólar cumple la misma función en el mundo. La ubicuidad del dólar les permite a los estadounidenses creer que su país retendrá automáticamente su lugar por derecho como líder económico mundial. Ese es un sueño peligroso, un opio económico del cual los estadounidenses haríamos bien al dejarlo de lado.

—Karabell es presidente de River Twice Research y el autor de "Superfusión: cómo China y EE.UU. se convirtieron en una economía" (Simon & Schuster, 2009).

miércoles, 27 de enero de 2010

Larry Ellison define un nuevo curso para Oracle: Los sistemas combinados

Por Ben Worthen

Larry Ellison está marcando un nuevo rumbo para Oracle Corp. que incluye contratar a 2.000 empleados de ventas e ingeniería y desarrollar una línea de sistemas de computadoras de alto desempeño.

Las iniciativas, reveladas por el presidente ejecutivo de Oracle durante una entrevista el martes, llegan en momentos en que la compañía se prepara para cerrar su muy postergada compra del fabricante de computadoras Sun Microsystems Inc. El martes, Sun se sacó a sí misma del mercado bursátil Nasdaq, una señal de que la compra había sido casi completada, aunque no se realizó ningún anuncio formal.

Con la compra, Ellison, quien construyó su fortuna vendiendo software y dejando de lado el hardware, afirma que la misión de Oracle cambiará de forma significativa. Sostuvo que planea transformar a Oracle en una empresa que toma tan en serio los sistemas de servidores —las grandes computadoras de soporte que se usan para procesar datos corporativos— como el negocio del software.

Ellison indicó que las 2.000 nuevas contrataciones que planea realizar superarán la cantidad de recortes que realiza Oracle al personal de Sun, que era de 27.596 personas al 30 de septiembre último. Se preveía Oracle, que tenía 83.366 empleados a fines de noviembre, recortara la plantilla de Sun.

"Creemos que Sun será redituable de inmediato", dijo Ellison.

En abril pasado Oracle anunció su intención de comprar Sun por US$7.400 millones, pero la adquisición fue retrasada por una revisión en profundidad de los reguladores antimonopolio europeos. El acuerdo marca un nuevo camino para Oracle, que había vendido exclusivamente software desde que fue fundado en 1977.

De hecho, en 2007, Ellison afirmó que el hardware no es "un negocio en el que tengamos ninguna ambición". En marzo, no mucho antes de que se alcanzara un acuerdo final, Oracle intentó comprar los activos de software de Sun, según un informe ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU.

Ellison indicó que desde hace cierto tiempo cree que el futuro de la informática se encuentra en sistemas que combinan hardware y software, de forma similar a cómo Apple Inc. desarrolla tanto el iPhone como el software que lo opera.

Oracle se concentrará en vender este tipo de sistemas combinados a empresas. Ellison sostuvo que costarán menos y tendrán un desempeño mejor que los sistemas que usan partes de diferentes empresas. Indicó que Oracle anunciará dos sistemas de este tipo durante el próximo año y dijo que espera que este tipo de sistemas se conviertan en un mercado de miles de millones de dólares.

 

lunes, 25 de enero de 2010

Crecimiento cero para países ricos

Laura Plitt

BBC Mundo, Medio Ambiente

Crecer económicamente y frenar el cambio climático son dos propuestas totalmente incompatibles.

Ésta es la conclusión de un informe presentado por un centro de investigación en el Reino Unido, que sostiene que los países ricos deben poner fin a su crecimiento económico para evitar que las temperaturas globales aumenten por encima de los 2ºC, límite que se acordó recientemente en Copenhague, para impedir consecuencias climáticas desastrosas.

En opinión de la New Economics Foundation (NEF, por sus siglas en inglés), para tratar de reducir las emisiones de CO2 tal y como recomiendan los científicos, hace falta una transformación industrial de tal magnitud que, no sólo no tiene precedentes, sino que es prácticamente imposible.

"Si analizamos las últimas tendencias en el mejoramiento de la economía global, desde el punto de vista de la cantidad de combustibles fósiles que se consumen para generar crecimiento, necesitaríamos mejorar esto radicalmente (...) y hay un límite a la eficiencia de cualquier sistema", le dijo a BBC Mundo Andrew Simms, Director de Políticas de la NEF y coautor del informe.

"El crecimiento continuo está empujando a la biósfera del planeta más allá de los límites que son seguros", señaló Simms. Y este crecimiento "pone en riesgo la seguridad alimentaria, el bienestar social, el clima del planeta y la estabilidad económica".

Ahora, dice el experto, es necesario vivir de acuerdo a nuestro "presupuesto ambiental" y repensar cómo satisfacer nuestras necesidades básicas.

Crecimiento y crisis

Pero en medio de la crisis económica que atraviesa la gran mayoría de las economías, ¿a quién puede interesarle el crecimiento cero?

El hecho de que la economía crezca en tamaño no nos dice nada sobre la calidad de la actividad económica.

Andrew Simms, coautor del informe de la NEF

Según Simms, debemos aprender las lecciones de la crisis: vivir con más de lo que se tiene conlleva sus riesgos, riesgos que el planeta no está en capacidad afrontar.

Por otra parte, la clave está no sólo en modificar el estilo de vida en los países ricos sino en cambiar los parámetros con los cuales se mide el éxito o el fracaso de la economía de una nación.

"El hecho de que la economía crezca en tamaño no nos dice nada sobre la calidad de la actividad económica, porque el Producto Interno Bruto (PIB) no distingue entre el dinero que se gasta en combatir la delincuencia o la contaminación o el que se emplea en la construcción de escuelas u hospitales", explicó el experto.

"Hemos estado obsesionados con los parámetros de medición equivocados", agregó.

Diferencias

El reporte deja por fuera a los países en desarrollo. Allí el crecimiento está permitido.

"La situación es muy distinta en los países en desarrollo porque allí existe una relación estrecha entre la calidad de vida, la salud, la expectativa de vida y el aumento de los ingresos".

"Pero la responsabilidad para hacer lugar a que puedan desarrollarse", concluye Simms, "es de los países industrializados".

La conclusión del informe de la NEF -que ubica en polos opuestos crecimiento y salud ambiental- encuentra eco también en un libro publicado recientemente en el Reino Unido.

"Prosperidad sin crecimiento: Economía para un planeta finito", de Tim Jackson, cuestiona el valor del crecimiento a cualquier costo y la idea de que es posible divorciar el crecimiento del PIB del uso de los recursos a través de una explotación más eficiente, una idea intrínseca del capitalismo.

Para Jackson esta separación es imposible: cuanto más crece el PIB más aumenta la emisión de gases con efecto invernadero y por ende, el calentamiento global.

Las soluciones que plantea este autor son la búsqueda de la prosperidad fuera de las normas que dicta la sociedad de consumo.

 

viernes, 18 de diciembre de 2009

A 20 años de la invasión a Panamá, ¿qué cambió?

Luis Fajardo

BBC Mundo

En la madrugada del 20 de diciembre de 1989, cerca de 21.500 soldados estadounidenses tomaron por asalto posiciones clave en Ciudad de Panamá.

En cuestión de horas sacaron del poder al entonces hombre fuerte del país, Manuel Noriega, a quien acusaron de complicidad con el narcotráfico.

clic Lea: ¿Cuántos murieron por "Causa Justa"?

Veinte años después, Noriega sigue preso en Miami, Panamá es gobernada por un régimen democrático y la Operación Causa Justa sobresale como la última intervención militar abierta que ha realizado Estados Unidos en la región.

Los más optimistas dirán que desde entonces se abrió pasó a una relación más igualitaria entre la superpotencia y sus vecinos latinoamericanos.

Otros responderán que la ausencia de marines estadounidenses en las capitales latinoamericanas no es evidencia concluyente de una relación distinta entre el norte y el sur del hemisferio.

Más de 60 intervenciones

clic Un informe del servicio de investigación del Congreso de EE.UU. publicado en 2002, enumeró al menos 63 instancias de distinta magnitud en las que sus fuerzas armadas han sido desplegadas en territorio latinoamericano desde la independencia.

La primera mencionada fue el desembarco de un grupo de soldados en Buenos Aires el 31 de octubre de 1833, para proteger la vida y bienes de sus ciudadanos durante una insurrección local.

Estados Unidos no ha vuelto a invadir a un país hispanoamericano desde 1989.

Muchas de estas intervenciones consistieron simplemente en ubicar guardias adicionales en las sedes diplomáticas durante épocas turbulentas.

clic Lea también: ¿Libertadores o invasores?

Otras involucraron invasiones con miles de soldados, el derrocamiento de los gobiernos locales, y en algunas ocasiones, largos periodos de ocupación, como la experimentada por República Dominicana y Nicaragua en distintos momentos del siglo.

Pero desde diciembre de 1989, cuando Washington lanzó la “Operación Causa Justa” contra su antiguo aliado Noriega en Panamá, Estados Unidos no ha vuelto a enviar tropas contra un gobierno hispanoamericano.

¿Ya no era necesario?

La última vez que EE.UU. impuso por las armas un cambio de gobierno en América Latina coincidió, hace 20 años, con el fin de la Guerra Fría.

No es casualidad, señala a BBC Mundo el profesor Peter Smith, catedrático de la Universidad de California, y experto en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.

Al final de la Guerra Fría y ante la consolidación de la hegemonía estadounidense en el hemisferio, las invasiones pasaron a ser vistas como algo innecesario

Peter Smith, Universidad de California

“Al final de la Guerra Fría y ante la consolidación de la hegemonía estadounidense en el hemisferio, las invasiones pasaron a ser vistas como algo innecesario” dijo Smith.

Con el fin de la percepción de amenaza anticomunista algunos vaticinaron una edad de oro en las relaciones interamericanas, en la que el principal reto no sería militar sino económico: aprovechar las anunciadas ventajas del la integración económica.

Comercio continental

Mientras se firmaban acuerdos de libre comercio, en la década de los 90, varios símbolos de la presencia militar estadounidense en la región, como el Comando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses y la Escuela de las Américas, fueron reubicados de sus antiguas sedes en Panamá y repatriados a territorio estadounidense.

Pero la salida de las últimas tropas estadounidenses de Panamá en 1999 no significó el fin de sus intereses militares en la región. La participación a través de la financiación y el entrenamiento militar en el llamado Plan Colombia es apenas un ejemplo de lo contrario.

A lo largo de la última década las relaciones con América Latina se han deteriorado nuevamente por cuenta de las disputas frente a la inmigración y el narcotráfico, así como por la desilusión en torno a los efectos de las reformas económicas neoliberales promovidas por Washington.

La llegada al poder de gobiernos izquierdistas en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y otras naciones del hemisferio, también dio lugar a nuevas preocupaciones de seguridad por parte de Estados Unidos.

“Podría imaginarlo”

El actual gobierno del presidente Barack Obama insiste en que quiere buenas relaciones con la región.

No obstante, al tiempo que su presencia militar en Colombia se afianzó mediante el reciente tratado que le permite acceso a numerosas bases de ese país, los críticos de Estados Unidos lo acusan una vez más de tener ambiciones imperialistas en la región.

Por su parte, Peter Smith dice que, aunque no sea inminente en absoluto, tampoco es enteramente descartable que en el futuro Estados Unidos decidiese emplear nuevamente la fuerza en el hemisferio.

“Podría imaginarlo en el caso de una percepción de amenaza terrorista, como por ejemplo una célula de al-Qaeda o de una organización comparable que surgiera en alguno de los países o que recibiera protección de alguno de los países”.

viernes, 30 de octubre de 2009

Los pésames que Obama no envió

Por Amy Goodman*

El 19 de junio de 2009, Chancellor Keesling, un soldado de la reserva estadounidense, murió en Irak en lo que el Pentágono calificó de “incidente no relacionado con el combate”. La verdad es que Keesling se suicidó.

Su nombre pasó a engrosar una larga lista de soldados que terminaron con su vida en lo que está resultando ser un año récord de suicidios en el ejército estadounidense.

En agosto de este año al hablar en Phoenix ante la Convención Nacional de la organización de Veteranos de Guerras en el Extranjero, el presidente Barack Obama dijo: “No debemos olvidar nunca que nuestros soldados son el recurso más preciado que tiene nuestro país, y así debemos tratarlos. Como comandante en jefe, tengo la responsabilidad solemne de velar por su seguridad.

Y no hay nada que nos lleve más a una sobria reflexión que el acto de firmar una carta de pésame dirigida a la familia de un hombre o una mujer que ha dado la vida por su patria.” Pero Jannett y Gregg Keesling no recibirán una carta de pésame por la muerte de su hijo Chance.

Obama no envía el pésame a los deudos de quienes toman sus propias vidas en el escenario de la guerra.

Ante la insistencia de los Keesling, se les informó que esta omisión no era involuntaria, sino que el gobierno estadounidense tiene una política de larga data de no enviar cartas de pésame presidencial a las familias de los soldados que se suicidan.

annett me dijo: “A Chancellor lo reclutaron apenas terminó la secundaria, y para él alistarse en el ejército era algo en lo que creía profundamente. Yo quería que fuera a la universidad, pero él estaba seguro de su decisión de servir a su país.

Tenía sólo 18 años cuando ingresó al ejército. Nos dejó en octubre para iniciar su entrenamiento básico y luego fue enviado a Fort Sill, Oklahoma. Se desempeñó muy bien en su primera etapa como soldado, se adaptó, hizo amigos enseguida, disfrutó su entrenamiento.

Y luego llegó su primera misión.”

Chance volvió muy perturbado de ese primer período en Irak, aunque todos coinciden en que tuvo una actuación destacada. En cierto momento, ante el riesgo de que se hiciera daño a sí mismo fue puesto bajo cuidados preventivos y se le quitaron todas las municiones durante una semana.

Luego de regresar de Irak, Chance rechazó una compensación extra de 27.000 dólares para que se volviera a alistar, y pidió traslado al Ejército de Reserva de EE.UU., esperando así evitar otra misión. Solicitó tratamiento y fue atendido por los servicios médicos del Departamento de Asuntos de Veteranos. Su padre, Gregg, me dijo: “Nos reunimos en familia y razonamos: ‘Obama va a ser nuestro próximo presidente, pondrá fin a esta guerra y no tendrás que volver.’” Pero al poco tiempo Chance recibió la orden de que debía presentarse nuevamente al servicio activo.

Como la legislación actual no permite que el servicio militar activo comunique los antecedentes psiquiátricos de quienes pasan a la reserva, los superiores de Chance no fueron alertados de sus problemas anteriores.

En junio pasado, sintiéndose nuevamente abrumado, Chance envió un correo electrónico desesperado a sus padres en el que mencionaba la posibilidad de suicidio. Según recordó Jannett: “después de su muerte algunos de sus compañeros nos contaron que nadie lo había notado angustiado o mal.

Sé que estaba durmiendo bien.

Me dicen que la mañana del día en que murió estaba contento. Se lo escuchó cantar. La noche antes de su muerte yo hablé cuatro minutos con Chancellor. Y él, como siempre, se hizo el fuerte… Lo que sí me dijo esa noche fue que el día siguiente iba a ser una jornada muy difícil y larga.

Casi no habló. Siempre que hablábamos me decía que me quería y se despedía antes de colgar. Esa vez simplemente colgó.”

Gregg cuenta que a la mañana siguiente Chance “se encerró en el baño y se pegó un tiro con su M-4. Sentimos un profundo dolor. Una carta no va a aliviar ese dolor–no podrá llenar nunca el vacío que sentimos por dentro-, pero el reconocimiento del presidente de que nuestro hijo dio su vida por defender a Estados Unidos significaría mucho para nosotros. Y creo que también sería importante para cientos, quizá miles, de familiares de víctimas de suicidio de estas guerras de Irak y Afganistán.

Dicen que la tasa de suicidios entre militares ha superado por primera vez en la historia la tasa de suicidios en la población civil. Los problemas de salud mental son muy graves.”

El Pentágono admite que aumenta el número de suicidios en filas del ejército, alcanzando niveles críticos. La cifra de suicidios admitidos ha crecido sostenidamente, pasando de menos de 100 en 2005, según un informe, a casi 200 en 2008, con similar número de afectados entre los veteranos de Irak y los de Afganistán.

Gregg Keesling afirmó que cuando fue con su mujer a la Base Aérea de Dover a recibir los restos de Chance, un sargento los alentó a que denunciaran lo que estaba pasando. “Casi no pasa un día sin que reciba el cuerpo de un soldado que se suicidó. Acá hay algo que no está bien”, les dijo.

Los Keesling agradecen el apoyo que les brindó el General de División Mark Graham, quien los ayudó a enfrentar su dolor e intentar superar el estigma que significa el suicidio en filas militares.

Uno de los hijos de Graham se suicidó en 2003, cuando se entrenaba para ser cadete del ejército. Unos meses después, su otro hijo, que también se había alistado en el ejército, fue enviado a Irak y murió en un atentado al poco tiempo.

Pero la organización “GI Rights Hotline”, una línea telefónica de ayuda que aconseja a soldados en actividad sobre alternativas para abandonar el servicio militar, afirma que un psicólogo puede ayudar a los soldados con tendencias suicidas a obtener una baja por razones médicas. Según esta organización:

“Lo que al ejército le interesa saber es si el paciente puede cumplir sus funciones sin causar problemas, situaciones embarazosas o gastos. El bienestar del solado es algo bastante más secundario.”

Estados Unidos está enfrascado en dos ocupaciones militares masivas incontrolables, sin perspectiva de solución a la vista. Obama debería, sin duda, enviar cartas de pésame a los Keesling y a todos aquellos cuyos familiares encontraron en el suicidio la única forma de escapar del infierno de la guerra o el horror de sus secuelas.

Pero la única manera en que Obama puede detener este río de sangre es retirándose inmediatamente de las guerras que heredó.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2009 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Laura Pérez Carrara y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

Amy Goodman es la presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero internacional diario de una hora que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 emisoras en español.

Es coautora del libro “Standing Up to the Madness: Ordinary Heroes in Extraordinary Times,” recientemente publicado en edición de bolsillo.