martes, 23 de diciembre de 2008

David Murcia Guzmán ¿Delincuente y mitómano?

Las respuestas de David Murcia Guzmán, en las entrevistas que ha concedido, no son más que fanfarronadas, delirios o simples ligerezas que no resisten el menor escrutinio. No sabe uno si la seguridad con la que habla es producto de la ignorancia (la ignorancia es atrevida) o si es necesario enmarcarlo en un cuadro sicológico para entenderlo: ríe nerviosamente, llora descompuesto, hace gala de megalomanía y suficiencia, presume de generoso, se muestra conciliador, busca congraciarse con todo el mundo y miente permanentemente.

 

 Por cierto que, tratándose de un asunto tan delicado, hay que preguntarse si no es irresponsable que los medios presenten sus respuestas sin ninguna contextualización, de manera que todo lo que dice este encantador de serpientes quede -ante los incautos- como una verdad revelada, cuando es fácil desbaratar sus débiles argumentos y declaraciones, como aquellos con los trata de hacerse ver como un pujante empresario.

 

Dice Murcia que el dinero de los clientes está invertido en sus 'empresas' y en las marcas, que puede resolver el problema social que se ha generado pero poniéndolas a funcionar, y, sin parpadear, afirma que sus empresas, abiertas, valen 24 billones de pesos, aunque reconoce que cerradas no valen nada. Añade que tenía más de 100 empresas de papel, listas para desarrollar proyectos, y alega que no pueden ser menospreciadas por el hecho de ser 'intangibles'.

 

Según la revista Cambio ('1001 compañías del año'), la mayor firma del país, Ecopetrol, tiene un patrimonio de 26,8 billones (2007), y las nueve empresas que le siguen suman entre todas un patrimonio casi igual al de la primera. Por otra parte, la caída de las puntocom demostró que los proyectos de papel no valen nada aunque parezcan ser grandes ideas. Un proyecto que cualquiera pueda replicar no vale nada a menos que haya factores exógenos que garanticen buenos resultados, como comprar políticos para meter manos en el erario o apalancarse con el próvido músculo del narcotráfico. Eso es lo que Murcia omite.

 

Este charlatán arguye que su comercializadora proyectaba ventas anuales de 5 billones, con ganancias de 500.000 millones; esto, con dos tiendas en Bogotá y Putumayo, y unos graneros en metrópolis como Pitalito. Pues bien, Almacenes Éxito es la quinta empresa más grande del país y en el 2007 registró ingresos de 4,8 billones y utilidades por 130.000 millones; esto, con más de 120 almacenes en 40 ciudades, 60 años de labores, adquisición (o fusión) de otras cadenas e inversión de capital extranjero. Carrefour es la empresa número once y el año pasado sólo logró ventas por la mitad de lo proyectado por Murcia, y eso que es la segunda en el mundo en comercio al por menor.

 

Murcia, además de mentiroso, es descarado; tiene el atrevimiento de asegurar que su éxito inicial -de miles de millones, puesto que le dio 6.500 a una tendera de Orito para abrir más sucursales- lo alcanzó vendiendo productos naturales en La Hormiga, en donde se había establecido por su buen corazón para ayudarle a la gente pobre... No serían tan pobres si se enriqueció a costa de ellos.

 

 Seis mil quinientos millones es una fortuna que no muchos en este país han acumulado durante una vida entera de trabajo, contando con suerte, ingenio y, en no pocos casos -como diría Balzac- con algún crimencillo de por medio. En el 2009 declararán renta quienes hayan tenido ingresos superiores a 72 millones, gastos de más de 61 o que su patrimonio supere los 99, y aun así se estima que solo 200.000 personas naturales declararían renta. De esos, si acaso el 10 por ciento pasan de mil millones; los demás, según Murcia, no hemos hecho fortuna por falta de ganas y por no creer en Dios.

 

Tiempo atrás había dicho que la sola marca 'DMG' vale 8.000 millones de dólares; lo mismo que dieron por Bavaria, el negocio más grande que se ha hecho en Colombia. ¿Cómo es que tiene tanto éxito empresarial? Pues, gracias a su varita 'mágica'.

 

Saúl Hernández

El Tiempo.com

martes, 9 de diciembre de 2008

Wall Street, un reino fantasma tras la debacle financiera

DECEMBER 8, 2008, 8:58 P.M. ET
 

Por Dennis K. Berman

Desde el interior de las ruinas de Wall Street, los banqueros de inversión hacen todo lo que pueden para hacerle frente a un negocio que está desapareciendo ante sus ojos. Es cierto que hay decenas de miles de personas que aún conservan sus empleos. Simplemente no tienen mucho trabajo. Los mercados de deuda y de acciones están virtualmente cerrados, el volumen de las fusiones ha bajado 22% y líneas enteras de finanzas estructuradas fueron canceladas para siempre.

Desde entonces, la banca de inversión se ha convertido en un reino fantasma, donde todo el mundo está ocupado pero nadie hace nada. En este mundo, el estatus es conferido por una buena reunión, no por una transacción completada; un salario de US$700.000 se considera generoso, y sigue circulando una historia apócrifa de un ex banquero de valores hipotecarios de J.P. Morgan Chase & Co. que ahora opera una elevadora mecánica.

"Una generación entera trabajó durante 20 años, levantó la cabeza y ahora todo se ha perdido", afirma un banquero de Goldman Sachs que pidió no ser identificado. De hecho, el viernes J.P. Morgan despidió discretamente a una gran cantidad de banqueros de Bear Stearns. Los recién desempleados pensaron que habían encontrado un refugio después de que Bear colapsara este año.

Por ahora, la forma de hacerle frente a la situación es a través de prolíficas reuniones. Diez de cada 11 personas entrevistadas describieron, con un inesperado entusiasmo, cómo este es un buen momento para "conectarse con los clientes" o "construir relaciones". Uno de ellos alardeó que pasa sólo dos días por mes en la oficina, mientras otro ex empleado de J.P. Morgan se jactó de haber tenido dos reuniones sumamente exitosas, sólo unas horas antes de ser despedido.

Los banqueros afirman que las conversaciones más sustantivas son las que mantienen con empresas que necesitan efectivo con urgencia. Estas empresas escuchan a cualquiera que proponga una idea creativa. Cuando los mercados están congelados, hay poco que realmente se pueda hacer. "¿Cuál es su definición de negocios?", espetó un ejecutivo de Merrill Lynch.

A menudo, estas conversaciones se terminan convirtiendo en discusiones sobre el destino del propio Wall Street y si los empleadores de los banqueros sobrevivirán o no. "Después de un tiempo se acaban los temas de conversación", asegura un banquero de Citigroup.

Estas conversaciones son un aliciente macabro para otro grupo emergente en Wall Street, compuesto por aquellos que ya han perdido las esperanzas en sus puestos actuales y alimentan febrilmente los rumores sobre despidos y bonificaciones. Estas personas se suelen encontrar en los rangos más jóvenes de los bancos, donde los empleados tienen menos capacidad para cerrar un trato o diferenciarse de los demás. La mayoría está buscando en vano otro empleo.

"Miran los canales de noticias todo el día y navegan por Internet", afirma el banquero de Citigroup. "La banca de inversión tenía un ambiente bullicioso. Ahora (los banqueros jóvenes) están completamente derrotados".

Este parecería ser un momento de autorreflexión natural. Quizás, el instante para considerar si buscar una oportunidad fuera de Nueva York, o perseguir una pasión olvidada. Asombrosamente, pocos de los banqueros más experimentados parecían poder aceptar la realidad obvia de su propia profesión: que un mundo sobreapalancado también creó un exceso de banqueros.

Es un testamento para el optimismo inherente de Wall Street que los banqueros se sigan sintiendo tan seguros.

Chevron en la Casa Blanca: Continuismo en el que Podemos Creer -- Columna de Amy Goodman, 3 de Diciembre, 2008

Columna Semanal de Amy Goodman, presentadora de Democracy Now!  Se autoriza la publicación. Por favor escríbanos a spanish@democracynow.org para avisarnos donde se publica y también si hay estaciones de radio quieren emitir el audio.
 
Chevron en la Casa Blanca: Continuismo en el que Podemos Creer

Por Amy Goodman
3 de diciembre, 2008

El lunes, el Presidente electo Barack Obama presentó al mundo sus principales designados al gabinete de seguridad nacional, y no dejó ninguna duda de que pretende comenzar su gobierno en pie de guerra. Quizá el menos conocido de ellos es el general retirado de la Armada James Jones, a quien Obama designó como asesor de Seguridad Nacional. El cargo es crucial: piensen en el poder que ejerció Henry Kissinger en la Casa Blanca durante el gobierno de Richard Nixon. Una mirada a quién es James Jones arroja luz a la promesa electoral de Obama de "El Cambio en el que creemos".

Jones es el ex comandante supremo aliado de la OTAN. Es el presidente y jefe ejecutivo del Instituto para la Energía del Siglo 21 de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. El instituto ha sido criticado por grupos ambientalistas por, entre otras cosas, solicitar la expansión inmediata de la producción de petróleo y gas nacional y publicar informes en contra del uso de la Ley de Aire Limpio para combatir el calentamiento global.

Jones, quien se retiró recientemente de las Fuerzas Armadas, utilizó sus 40 años de carrera militar para estar en la dirección de varias empresas. Entre ellas se encuentra Cross Match Technologies, que hace equipos de identificación biométrica. Más relacionado con la próxima función que desempeñará Jones en el círculo íntimo de Obama, sin embargo, podría ser el cargo que tuvo como director de Boeing, una fabricante de armas, y como director de la gigante petrolera Chevron.

Chevron ya envió a uno de sus directores a la Casa Blanca: Condoleezza Rice. Como miembro del directorio de la gigante petrolera con sede en California, Rice de hecho le había puesto su nombre a un buque petrolero, el Condoleezza Rice. El nombre del buque fue cambiado tras haber pasado vergüenza cuando Rice pasó a formar parte del gobierno de Bush como asesora de seguridad nacional. Entonces ahora Chevron tiene a una nueva persona en el más alto nivel del poder ejecutivo. Y como Robert Gates mantendrá su cargo como Secretario de Defensa, quizá Obama debería cambiar su eslogan a "Continuismo en el que podemos creer".

¿Pero qué se puede decir de un director de Chevron en un cargo tan alto del Ala Oeste? Los ataques de Obama contra John McCain durante la campaña incluyeron una referencia diaria a las ganancias masivas de ExxonMobil, como si esa fuera la única empresa petrolera que existiera. Chevron también ha tenido ganancias descomunales. Además, ha sido acusado en un caso ante un tribunal federal en San Francisco con relación al asesinato, hace diez años, de dos activistas pacíficos desarmados en una región rica en petróleo en el Delta del Níger, en Nigeria. El 28 de mayo de 1998, tres helicópteros de Chevron trasladaron a militares y policías a la sección remota del Delta conocida como Ilajeland, donde manifestantes habían ocupado una plataforma petrolera de Chevron para protestar contra el papel de la empresa en la destrucción del medio ambiente local. Los soldados abrieron fuego contra los manifestantes. Dos murieron y otros resultaron heridos (Rice estaba a cargo del comité de política pública del directorio cuando luchó contra resoluciones de accionistas que exigían que Chevron mejorara sus antecedentes de derechos humanos y ambientales en Nigeria).

Larry Bowoto estuvo entre quienes fueron heridos por los disparos, y junto con otros familiares de los que fueron asesinados, presentó una demanda contra Chevron en California por su participación en el ataque. Enseguida después de que Jones fue nombrado el asesor de seguridad nacional de Obama el lunes, un jurado absolvió a Chevron. Larry Bowoto había venido a California para el juicio. Me habló sobre sus sentimientos, y me dijo: "El lunes estaba decepcionado de la sentencia dictada por el jurado. Creo personalmente que la lucha continúa. Creo que el abogado que nos representa no se quedará quieto. Tomará la iniciativa y acudirá al tribunal de apelaciones". Conocí a Larry Bowoto en 1998, apenas meses después de que recibió los disparos. Me mostró sus heridas de bala cuando lo entrevisté en el Delta del Níger. También conocí a Omoyele Sowore, quien luego vino a Estados Unidos y creó el sitio web de noticias SaharaReporters.com.

Sowore ha seguido el caso de cerca. Aunque estaba decepcionado, dijo: "Logramos una victoria importante…el punto débil de Chevron es denunciado en esta localidad… También está Nigeria, los manifestantes no se darán por vencidos…Esto no va a desalentar a nadie que quiera asegurarse de que Chevron renuncie a la violencia como forma de hacer negocios. Los ciudadanos estadounidenses, cada vez protegen más su economía… Chevron jugó mucho con el miedo…de los miembros del jurado, al decir que hay personas [los manifestantes nigerianos] que hicieron que subiera el precio del petróleo. Esta fue una victoria pírrica para Chevron. Si estuviera en su lugar, no abriría el champán".

Los nigerianos conocen bien el poder que tiene el complejo militar-industrial en su propio país. A pesar de que Obama asumió la presidencia con promesas de cambio, su designación del general de la Armada James Jones como asesor de seguridad nacional probablemente haga respirar tranquilamente a los titanes de las empresas estadounidenses, mientras deja a las personas de escasos recursos del Delta del Níger con un aire penetrante y el agua manchada de petróleo, detrás de las ganancias de Chevron.

—————————————————————————

Denis Moynihan colaboró en la investigación periodística para la producción de esta columna.

Amy Goodman es presentadora de "Democracy Now!" un informativo diario internacional de TV y radio de una hora que se emite en más de 550 emisoras en inglés y 200 emisoras en español. Ha sido galardonada con el Premio "Right Livelihood 2008", también llamado el "Nobel alternativo", y recibirá el premio en el parlamento sueco el lunes, 8 de diciembre.

© 2008 Amy Goodman

Texto en Inglés. Traducido por Simple Visión y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

martes, 2 de diciembre de 2008

Tutu, Obama y Medio Oriente

Por Amy Goodman

Mientras el Presidente electo Barack Obama se centra en la crisis económica de Estados Unidos, arde otro incendio: el conflicto Israel-Palestina.

Quizá no hayan oído mucho últimamente sobre el desastre en la Franja de Gaza. Ese silencio es intencional: El gobierno israelí prohibió el ingreso de periodistas internacionales en los territorios ocupados.

La semana pasada, ejecutivos de Associated Press, el New York Times, Reuters, CNN, BBC y otras organizaciones de noticias enviaron una carta de protesta al Primer Ministro israelí Ehud Olmert criticando la decisión de su gobierno de impedir el ingreso de periodistas a Gaza. Israel prácticamente selló la Franja de Gaza y suspendió la ayuda y el envío de combustible. Un portavoz del Ministerio de Defensa israelí dijo que Israel estaba disgustado con la cobertura de los medios internacionales, que según dijo exageraban el sufrimiento palestino y no dejaban en claro que las medidas de Israel eran una respuesta a la violencia palestina.

Un cese del fuego entre Israel y Hamas, el grupo que ganó las elecciones palestinas hace casi tres años y que controla Gaza, fracasó luego de que seis militantes de Hamas murieron en un ataque israelí hace dos semanas. Se sucedieron otros ataques israelíes, que mataron a alrededor de 17 miembros de Hamas, y militantes palestinos lanzaron docenas de cohetes en el sur de Israel, dejando varios heridos.

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon criticó a Israel por el bloqueo de la localidad superpoblada de Gaza, donde viven alrededor de un millón y medio de palestinos. El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas advierte que Gaza afronta una "catástrofe" humanitaria si Israel continúa impidiendo que la ayuda llegue al territorio.

El paisaje claramente dividio de Israel y los territorios ocupados es terreno conocido para el Arzobispo sudafricano Desmond Tutu. Tutu ganó el Premio Nobel de la Paz por su oposición al apartheid en Sudáfrica. Tutu estuvo en Nueva York la semana pasada para recibir el Premio del Círculo de Ciudadanos del Mundo. Estuve con él en la residencia del vice cónsul sudafricano. Tutu reflexionó sobre la ocupación israelí: "Al venir de Sudáfrica…y ver los puntos de control…cuando se humilla a un pueblo al punto en que lo están haciendo- y sí, uno recuerda el tipo de experiencia que tuvimos cuando estábamos siendo humillados- cuando se hace eso, no se está contribuyendo a la seguridad de uno mismo".

Tutu dijo que se debe levantar el bloqueo. "El sufrimiento es inaceptable. No fomenta la seguridad de Israel ni de ninguna parte de esa región tan volátil", dijo. "Hay muchas, muchas personas en Israel que se oponen a lo que está sucediendo".

Tutu se refirió al saliente primer ministro israelí. En septiembre, Olmert realizó una declaración sorprendente a Yedioth Ahronoth, el periódico israelí más importante. Dijo que Israel debería retirarse de casi todo el territorio conquistado en la guerra de Medio Oriente de 1967 a cambio de la paz con los palestinos y con Siria: "Estoy diciendo lo que ningún líder israelí jamás ha dicho: Deberíamos retirarnos de casi todos los territorios, incluso del este de Jerusalén y de los Altos de Golán".

Olmert dijo que los estrategas de defensa israelíes tradicionales no han aprendido nada de las experiencias pasadas y que parecen estancados en consideraciones de la Guerra de la Independencia de 1948. Dijo: "Para ellos todo se trata de tanques y tierra y controlar territorios y territorios controlados y la cima de esta colina y la cima de aquella colina. Todas estas cosas no tienen ningún valor".

Olmert parece haberse acercado al punto de vista de su hija. En 2006, Dana Olmert estaba entre las 200 personas que se congregaron frente a la casa del jefe del estado mayor del ejército israelí y corearon "asesino" mientras protestaban contra los asesinatos de palestinos por parte de israelíes (al Arzobispo Tutu se le impidió ingresar a Gaza, con el apoyo de la ONU, en sus intentos de investigar esos asesinatos). Ehud Olmert recientemente renunció por acusaciones de corrupción, pero sigue siendo el primer ministro hasta que el parlamento apruebe un nuevo gobierno.

El Ministro de Asuntos Exteriores palestino, Riyad al-Maliki criticó a Olmert por esperar hasta ahora para pedir que se ponga fin a los asentamientos: "Ojalá hubiérmos escuchado esta opinión personal cuando Olmert era primer ministro, no luego de su renuncia. Creo que es un compromiso muy importante, pero llegó demasiado tarde. Esperamos que el nuevo gobierno israelí cumpla con este compromiso".

Israel es uno de los principales receptores de ayuda militar estadounidense. El Arzobispo Tutu dice acerca del conflicto entre Israel y Palestina, "Cuando eso se resuelva, lo que veremos es que las tensiones entre Occidente y…una gran parte del mundo musulmán…se evaporarán". Dijo de Obama "Rezo por que este nuevo presidente tenga la capacidad de ver que tenemos que hacer algo allí…por el bien de nuestros hijos".