Maersk obliga a los cargueros a navegar más despacio y ahorra hasta en las servilletas
A BORDO DEL EUGEN MAERSK, MAR DEL NORTEEn las primeras horas de una tarde del mes pasado, el Eugen Maersk dejaba atrás Rotterdam, Holanda, en el último tramo de un viaje que había comenzado en Shanghai. Pero el gigantesco carguero navegaba a 10 nudos (18,5 km x hora), muy por debajo de su velocidad máxima de 26 nudos (48 km x hora).
A media velocidad, el consumo de combustible se reduce de 350 toneladas al día a entre 100 y 150 toneladas, lo que equivale a un ahorro de unos US$5.000 la hora. "La estrategia ahora es ir lo más despacio posible", explica Christian Hagart, el principal oficial del Eugen.
Esa estrategia es un engranaje clave en los planes de AP Moeller-Maersk AS para reducir unos US$1.000 millones en costos este año, recortando gastos que van desde la gasolina a las servilletas.
Los analistas estiman que estos recortes le permitirán al grupo danés eludir los números rojos en 2009, aunque se espera que su división de contenedores registre pérdidas de entre US$1.000 millones y US$2.000 millones.
Ayer, un carguero pequeño de Maersk fue capturado momentáneamente por piratas frente a la costa de Somalia. La tripulación, sin embargo, retomó el control del buque, informó la empresa.
Las reducciones de costos de Maersk son parte de la lucha de las compañías navieras por sobrevivir a la mayor contracción del comercio global desde la Segunda Guerra Mundial. Los analistas predicen que al menos una de las 20 mayores navieras del mundo quebrará este año, luego de que el abrupto frenazo de la economía global ocurriera justo cuando las empresas estaban aumentando su capacidad. La Organización Mundial del Comercio anticipa una contracción de 9% del comercio global este año.
Otras navieras están tomando medidas de control de costos similares a las de Maersk. La francesa CMA-CGM SA, la tercera naviera más grande del mundo por ventas, está obligando a sus buques a navegar más despacio, cancelando ciertas rutas y solicitando que los nuevos barcos sean más eficientes en su consumo energético.
El camino más largo
La situación de Maersk, la principal naviera del mundo por envíos, es particularmente complicada. Aunque la compañía de Copenhague no está en riesgo de quebrar, su volumen de contenedores cayó 12,8% el mes pasado respecto al mismo período del año anterior.
"No podemos seguir operando como antes", reconoce Nils Andersen, presidente ejecutivo de la empresa.
La meta de reducir US$1.000 millones en costos es alcanzable en una empresa que el año pasado facturó US$61.200 millones, dijo Henrik Lund, analista de Carnegie Bank A/S. Tan solo el negocio de contenedores de Maersk "consume más petróleo que Dinamarca", aseveró.
Pero la empresa, que también tiene negocios de ventas minoristas, energía y logística, entre otros, registró pérdidas por US$8 millones en el cuarto trimestre, comparado con ganancias de US$708 millones en los últimos tres meses del año anterior. Las tarifas para rutas clave, como entre Asia y Europa, han disminuido 69% respecto al año pasado, según Drewry Shipping Consultants Ltd.
La demanda es tan baja en la ruta Europa-Asia que cuando el Eugen vuelva a Shanghai, añadirá 8.850 kilómetros a su ruta, circunvalando el Cabo de Buena Esperanza.
El año pasado, el capitán Soren Hoppe hubiera optado por atravesar el Canal de Suez, acortando la travesía en dos semanas, con su correspondiente ahorro de combustible. Pero con la escasez de clientes y la caída de un tercio en el costo del combustible, los US$600.000 que el Eugen paga para pasar por el canal de Suez ya no tienen sentido. Si el precio del petróleo vuelve a los US$130 por barril, Maersk volvería a usar el canal, dijeron ejecutivos de la empresa.
Maersk también debe lidiar con un encargo de 49 nuevos buques, algunos de los más grandes jamás vistos. A pesar de sus intentos para cancelar o retrasar los pedidos, la compañía ha recibido 87 buques en los últimos dos años. Para compensar, Maersk planea retirar de circulación 25 naves más antiguas.
A media luz
El Eugen Maersk es el mayor carguero del mundo. Aunque normalmente no estaría repleto en su camino de vuelta al Mar del Norte, hoy lleva menos de la mitad de su capacidad: sólo 4.100 contenedores.
El capitán Hoppe ordenó la partida de Rotterdam cuatro horas antes de lo previsto para navegar más lentamente de lo normal hacia el puerto alemán de Bremerhaven.
A bordo, el Eugen atenúa la iluminación interior, incluso en la media cancha de baloncesto donde se entretiene la tripulación. El marinero Guillermo Ubaldo se encoge de hombros.
"Al menos todavía podemos jugar de vez en cuando", dice.
En el comedor, los rollos de toallas de papel han sustituido a las servilletas de papel en la mesa donde el ingeniero en jefe, Steen Viig, desayuna. El cambio de papel le ahorrará a la compañía hasta US$70.000 este año, asegura Maersk.
El Eugen arribó a Bremerhaven a la 1 de la tarde en punto. Al día siguiente, zarparía hacia el Océano Atlántico, prosiguiendo su lento camino a Shanghai.


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