miércoles 21 de enero de 2009

Discurso de Barak Obama

Discurso de Barak Obama (versión en Español e Ingles)

Queridos conciudadanos:

Me presento aquí hoy humildemente consciente de la tarea que nos aguarda, agradecido por la confianza que habéis depositado en mí, conocedor de los sacrificios que hicieron nuestros antepasados. Doy gracias al presidente Bush por su servicio a nuestra nación y por la generosidad y la cooperación que ha demostrado en esta transición.

Son ya 44 los estadounidenses que han prestado juramento como presidentes. Lo han hecho durante mareas de prosperidad y en aguas pacíficas y tranquilas. Sin embargo, en ocasiones, este juramento se ha prestado en medio de nubes y tormentas. En esos momentos, Estados Unidos ha seguido adelante, no sólo gracias a la pericia o la visión de quienes ocupaban el cargo, sino porque Nosotros, el Pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales de nuestros antepasados y a nuestros documentos fundacionales. Así ha sido. Y así debe ser con esta generación de estadounidenses.

Es bien sabido que estamos en medio de una crisis. Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance. Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestra incapacidad colectiva de tomar decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas; se han eliminado empleos; se han cerrado empresas. Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.

Estos son indicadores de una crisis, sujetos a datos y estadísticas. Menos fácil de medir pero no menos profunda es la destrucción de la confianza en todo nuestro territorio, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y la próxima generación tiene que rebajar sus miras. Hoy os digo que los problemas que nos aguardan son reales. Son graves y son numerosos. No será fácil resolverlos, ni podrá hacerse en poco tiempo. Pero debes tener clara una cosa, América: los resolveremos.

Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia. Hoy venimos a proclamar el fin de las disputas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas gastados que durante tanto tiempo han sofocado nuestra política.
Seguimos siendo una nación joven, pero, como dicen las Escrituras, ha llegado la hora de dejar a un lado las cosas infantiles. Ha llegado la hora de reafirmar nuestro espíritu de resistencia; de escoger lo mejor que tiene nuestra historia; de llevar adelante ese precioso don, esa noble idea, transmitida de generación en generación: la promesa hecha por Dios de que todos somos iguales, todos somos libres, y todos merecemos una oportunidad de buscar toda la felicidad que nos sea posible.

Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, sabemos que esa grandeza no es nunca un regalo. Hay que ganársela. Nuestro viaje nunca ha estado hecho de atajos ni se ha conformado con lo más fácil. No ha sido nunca un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al trabajo, o no buscan más que los placeres de la riqueza y la fama. Han sido siempre los audaces, los más activos, los constructores de cosas -algunos reconocidos, pero, en su mayoría, hombres y mujeres cuyos esfuerzos permanecen en la oscuridad- los que nos han impulsado en el largo y arduo sendero hacia la prosperidad y la libertad.

Por nosotros empaquetaron sus escasas posesiones terrenales y cruzaron océanos en busca de una nueva vida. Por nosotros trabajaron en condiciones infrahumanas y colonizaron el Oeste; soportaron el látigo y labraron la dura tierra. Por nosotros combatieron y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn. Una y otra vez, esos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta tener las manos en carne viva, para que nosotros pudiéramos tener una vida mejor. Vieron que Estados Unidos era más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales; más grande que todas las diferencias de origen, de riqueza, de partido.

Ése es el viaje que hoy continuamos. Seguimos siendo el país más próspero y poderoso de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando comenzó esta crisis. Nuestras mentes no son menos imaginativas, nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado ni el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el periodo del inmovilismo, de proteger estrechos intereses y aplazar decisiones desagradables ha terminado; a partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar a trabajar para reconstruir Estados Unidos.

Porque, miremos donde miremos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía exige actuar con audacia y rapidez, y vamos a actuar; no sólo para crear nuevos puestos de trabajo, sino para sentar nuevas bases de crecimiento. Construiremos las carreteras y los puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que nutren nuestro comercio y nos unen a todos. Volveremos a situar la ciencia en el lugar que le corresponde y utilizaremos las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de la atención sanitaria y rebajar sus costes. Aprovecharemos el sol, los vientos y la tierra para hacer funcionar nuestros coches y nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y nuestras universidades para que respondan a las necesidades de una nueva era. Podemos hacer todo eso. Y todo lo vamos a hacer.

Ya sé que hay quienes ponen en duda la dimensión de mis ambiciones, quienes sugieren que nuestro sistema no puede soportar demasiados grandes planes. Tienen mala memoria. Porque se han olvidado de lo que ya ha hecho este país; de lo que los hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une a un propósito común y la necesidad al valor.

Lo que no entienden los escépticos es que el terreno que pisan ha cambiado, que las manidas discusiones políticas que nos han consumido durante tanto tiempo ya no sirven. La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo: si ayuda a las familias a encontrar trabajo con un sueldo decente, una sanidad que puedan pagar, una jubilación digna. En los programas en los que la respuesta sea sí, seguiremos adelante. En los que la respuesta sea no, los programas se cancelarán. Y los que manejemos el dinero público tendremos que responder de ello -gastar con prudencia, cambiar malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día-, porque sólo entonces podremos restablecer la crucial confianza entre el pueblo y su gobierno.

Tampoco nos planteamos si el mercado es una fuerza positiva o negativa. Su capacidad de generar riqueza y extender la libertad no tiene igual, pero esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede descontrolarse, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo favorece a los que ya son prósperos. El éxito de nuestra economía ha dependido siempre, no sólo del tamaño de nuestro producto interior bruto, sino del alcance de nuestra prosperidad; de nuestra capacidad de ofrecer oportunidades a todas las personas, no por caridad, sino porque es la vía más firme hacia nuestro bien común.

En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falso que haya que elegir entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros Padres Fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, elaboraron una carta que garantizase el imperio de la ley y los derechos humanos, una carta que se ha perfeccionado con la sangre de generaciones. Esos ideales siguen iluminando el mundo, y no vamos a renunciar a ellos por conveniencia. Por eso, a todos los demás pueblos y gobiernos que hoy nos contemplan, desde las mayores capitales hasta la pequeña aldea en la que nació mi padre, os digo: sabed que Estados Unidos es amigo de todas las naciones y todos los hombres, mujeres y niños que buscan paz y dignidad, y que estamos dispuestos a asumir de nuevo el liderazgo.

Recordemos que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y el comunismo no sólo con misiles y carros de combate, sino con alianzas sólidas y convicciones duraderas. Comprendieron que nuestro poder no puede protegernos por sí solo, ni nos da derecho a hacer lo que queramos. Al contrario, sabían que nuestro poder crece mediante su uso prudente; nuestra seguridad nace de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y la moderación que deriva de la humildad y la contención.

Somos los guardianes de este legado. Guiados otra vez por estos principios, podemos hacer frente a esas nuevas amenazas que exigen un esfuerzo aún mayor, más cooperación y más comprensión entre naciones. Empezaremos a dejar Irak, de manera responsable, en manos de su pueblo, y a forjar una merecida paz en Afganistán. Trabajaremos sin descanso con viejos amigos y antiguos enemigos para disminuir la amenaza nuclear y hacer retroceder el espectro del calentamiento del planeta. No pediremos perdón por nuestra forma de vida ni flaquearemos en su defensa, y a quienes pretendan conseguir sus objetivos provocando el terror y asesinando a inocentes les decimos que nuestro espíritu es más fuerte y no podéis romperlo; no duraréis más que nosotros, y os derrotaremos.

Porque sabemos que nuestra herencia multicolor es una ventaja, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos e hindúes, y no creyentes. Somos lo que somos por la influencia de todas las lenguas y todas las culturas de todos los rincones de la Tierra; y porque probamos el amargo sabor de la guerra civil y la segregación, y salimos de aquel oscuro capítulo más fuertes y más unidos, no tenemos más remedio que creer que los viejos odios desaparecerán algún día; que las líneas tribales pronto se disolverán; y que Estados Unidos debe desempeñar su papel y ayudar a iniciar una nueva era de paz.

Al mundo musulmán: buscamos un nuevo camino hacia adelante, basado en intereses mutuos y mutuo respeto. A esos líderes de todo el mundo que pretenden sembrar el conflicto o culpar de los males de su sociedad a Occidente: sabed que vuestro pueblo os juzgará por lo que seáis capaces de construir, no por lo que destruyáis. A quienes se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y acallando a los que disienten, tened claro que la historia no está de vuestra parte; pero estamos dispuestos a tender la mano si vosotros abrís el puño.

A los habitantes de los países pobres: nos comprometemos a trabajar a vuestro lado para conseguir que vuestras granjas florezcan y que fluyan aguas potables; para dar de comer a los cuerpos desnutridos y saciar las mentes sedientas. Y a esas naciones que, como la nuestra, disfrutan de una relativa riqueza, les decimos que no podemos seguir mostrando indiferencia ante el sufrimiento que existe más allá de nuestras fronteras, ni podemos consumir los recursos mundiales sin tener en cuenta las consecuencias. Porque el mundo ha cambiado, y nosotros debemos cambiar con él.

Mientras reflexionamos sobre el camino que nos espera, recordamos con humilde gratitud a esos valerosos estadounidenses que en este mismo instante patrullan desiertos lejanos y montañas remotas. Tienen cosas que decirnos, del mismo modo que los héroes caídos que yacen en Arlington nos susurran a través del tiempo. Les rendimos homenaje no sólo porque son guardianes de nuestra libertad, sino porque encarnan el espíritu de servicio, la voluntad de encontrar sentido en algo más grande que ellos mismos. Y sin embargo, en este momento -un momento que definirá a una generación-, ese espíritu es precisamente el que debe llenarnos a todos.

Porque, con todo lo que el gobierno puede y debe hacer, a la hora de la verdad, la fe y el empeño del pueblo norteamericano son el fundamento supremo sobre el que se apoya esta nación. La bondad de dar cobijo a un extraño cuando se rompen los diques, la generosidad de los trabajadores que prefieren reducir sus horas antes que ver cómo pierde su empleo un amigo: eso es lo que nos ayuda a sobrellevar los tiempos más difíciles. Es el valor del bombero que sube corriendo por una escalera llena de humo, pero también la voluntad de un padre de cuidar de su hijo; eso es lo que, al final, decide nuestro destino.
Nuestros retos pueden ser nuevos. Los instrumentos con los que los afrontamos pueden ser nuevos. Pero los valores de los que depende nuestro éxito -el esfuerzo y la honradez, el valor y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la lealtad y el patriotismo- son algo viejo. Son cosas reales. Han sido el callado motor de nuestro progreso a lo largo de la historia. Por eso, lo que se necesita es volver a estas verdades. Lo que se nos exige ahora es una nueva era de responsabilidad, un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos obligaciones con nosotros mismos, nuestro país y el mundo; unas obligaciones que no aceptamos a regañadientes sino que asumimos de buen grado, con la firme convicción de que no existe nada tan satisfactorio para el espíritu, que defina tan bien nuestro carácter, como la entrega total a una tarea difícil.

Éste es el precio y la promesa de la ciudadanía.

Ésta es la fuente de nuestra confianza; la seguridad de que Dios nos pide que dejemos huella en un destino incierto.
Éste es el significado de nuestra libertad y nuestro credo, por lo que hombres, mujeres y niños de todas las razas y todas las creencias pueden unirse en celebración en este grandioso Mall y por lo que un hombre a cuyo padre, no hace ni 60 años, quizá no le habrían atendido en un restaurante local, puede estar ahora aquí, ante vosotros, y prestar el juramento más sagrado.

Marquemos, pues, este día con el recuerdo de quiénes somos y cuánto camino hemos recorrido. En el año del nacimiento de Estados Unidos, en el mes más frío, un pequeño grupo de patriotas se encontraba apiñado en torno a unas cuantas hogueras mortecinas a orillas de un río helado. La capital estaba abandonada. El enemigo avanzaba. La nieve estaba manchada de sangre. En un momento en el que el resultado de nuestra revolución era completamente incierto, el padre de nuestra nación ordenó que leyeran estas palabras:
“Que se cuente al mundo futuro… que en el más profundo invierno, cuando no podía sobrevivir nada más que la esperanza y la virtud… la ciudad y el campo, alarmados ante el peligro común, se apresuraron a hacerle frente”.

América. Ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras dificultades, recordemos estas palabras eternas. Con esperanza y virtud, afrontemos una vez más las corrientes heladas y soportemos las tormentas que puedan venir. Que los hijos de nuestros hijos puedan decir que, cuando se nos puso a prueba, nos negamos a permitir que se interrumpiera este viaje, no nos dimos la vuelta ni flaqueamos; y que, con la mirada puesta en el horizonte y la gracia de Dios con nosotros, seguimos llevando hacia adelante el gran don de la libertad y lo entregamos a salvo a las generaciones futuras.

Gracias, que Dios os bendiga, que Dios bendiga a América.


(versión en Inglés)

My fellow citizens:

I stand here today humbled by the task before us, grateful for the trust you have bestowed, mindful of the sacrifices borne by our ancestors. I thank President Bush for his service to our nation, as well as the generosity and cooperation he has shown throughout this transition.

Forty-four Americans have now taken the presidential oath. The words have been spoken during rising tides of prosperity and the still waters of peace. Yet, every so often the oath is taken amidst gathering clouds and raging storms. At these moments, America has carried on not simply because of the skill or vision of those in high office, but because We the People have remained faithful to the ideals of our forbearers, and true to our founding documents.

So it has been. So it must be with this generation of Americans.

That we are in the midst of crisis is now well understood. Our nation is at war, against a far-reaching network of violence and hatred. Our economy is badly weakened, a consequence of greed and irresponsibility on the part of some, but also our collective failure to make hard choices and prepare the nation for a new age. Homes have been lost; jobs shed; businesses shuttered. Our health care is too costly; our schools fail too many; and each day brings further evidence that the ways we use energy strengthen our adversaries and threaten our planet.

These are the indicators of crisis, subject to data and statistics. Less measurable but no less profound is a sapping of confidence across our land - a nagging fear that America’s decline is inevitable, and that the next generation must lower its sights.
Today I say to you that the challenges we face are real. They are serious and they are many.

They will not be met easily or in a short span of time. But know this, America - they will be met. On this day, we gather because we have chosen hope over fear, unity of purpose over conflict and discord.

On this day, we come to proclaim an end to the petty grievances and false promises, the recriminations and worn out dogmas, that for far too long have strangled our politics.
We remain a young nation, but in the words of Scripture, the time has come to set aside childish things. The time has come to reaffirm our enduring spirit; to choose our better history; to carry forward that precious gift, that noble idea, passed on from generation to generation: the God-given promise that all are equal, all are free, and all deserve a chance to pursue their full measure of happiness.

In reaffirming the greatness of our nation, we understand that greatness is never a given. It must be earned. Our journey has never been one of short-cuts or settling for less. It has not been the path for the faint-hearted - for those who prefer leisure over work, or seek only the pleasures of riches and fame. Rather, it has been the risk-takers, the doers, the makers of things - some celebrated but more often men and women obscure in their labor, who have carried us up the long, rugged path towards prosperity and freedom.

For us, they packed up their few worldly possessions and traveled across oceans in search of a new life.

For us, they toiled in sweatshops and settled the West; endured the lash of the whip and plowed the hard earth.

For us, they fought and died, in places like Concord and Gettysburg; Normandy and Khe Sahn. Time and again these men and women struggled and sacrificed and worked till their hands were raw so that we might live a better life. They saw America as bigger than the sum of our individual ambitions; greater than all the differences of birth or wealth or faction.

This is the journey we continue today. We remain the most prosperous, powerful nation on Earth. Our workers are no less productive than when this crisis began. Our minds are no less inventive, our goods and services no less needed than they were last week or last month or last year. Our capacity remains undiminished. But our time of standing pat, of protecting narrow interests and putting off unpleasant decisions - that time has surely passed. Starting today, we must pick ourselves up, dust ourselves off, and begin again the work of remaking America.

For everywhere we look, there is work to be done. The state of the economy calls for action, bold and swift, and we will act - not only to create new jobs, but to lay a new foundation for growth. We will build the roads and bridges, the electric grids and digital lines that feed our commerce and bind us together. We will restore science to its rightful place, and wield technology’s wonders to raise health care’s quality and lower its cost. We will harness the sun and the winds and the soil to fuel our cars and run our factories. And we will transform our schools and colleges and universities to meet the demands of a new age. All this we can do. And all this we will do.

Now, there are some who question the scale of our ambitions - who suggest that our system cannot tolerate too many big plans. Their memories are short. For they have forgotten what this country has already done; what free men and women can achieve when imagination is joined to common purpose, and necessity to courage.
What the cynics fail to understand is that the ground has shifted beneath them - that the stale political arguments that have consumed us for so long no longer apply. The question we ask today is not whether our government is too big or too small, but whether it works - whether it helps families find jobs at a decent wage, care they can afford, a retirement that is dignified. Where the answer is yes, we intend to move forward. Where the answer is no, programs will end. And those of us who manage the public’s dollars will be held to account - to spend wisely, reform bad habits, and do our business in the light of day - because only then can we restore the vital trust between a people and their government.
Nor is the question before us whether the market is a force for good or ill. Its power to generate wealth and expand freedom is unmatched, but this crisis has reminded us that without a watchful eye, the market can spin out of control - and that a nation cannot prosper long when it favors only the prosperous. The success of our economy has always depended not just on the size of our Gross Domestic Product, but on the reach of our prosperity; on our ability to extend opportunity to every willing heart - not out of charity, but because it is the surest route to our common good.

As for our common defense, we reject as false the choice between our safety and our ideals. Our Founding Fathers, faced with perils we can scarcely imagine, drafted a charter to assure the rule of law and the rights of man, a charter expanded by the blood of generations. Those ideals still light the world, and we will not give them up for expedience’s sake. And so to all other peoples and governments who are watching today, from the grandest capitals to the small village where my father was born: know that America is a friend of each nation and every man, woman, and child who seeks a future of peace and dignity, and that we are ready to lead once more.

Recall that earlier generations faced down fascism and communism not just with missiles and tanks, but with sturdy alliances and enduring convictions. They understood that our power alone cannot protect us, nor does it entitle us to do as we please. Instead, they knew that our power grows through its prudent use; our security emanates from the justness of our cause, the force of our example, the tempering qualities of humility and restraint.

We are the keepers of this legacy. Guided by these principles once more, we can meet those new threats that demand even greater effort - even greater cooperation and understanding between nations. We will begin to responsibly leave Iraq to its people, and forge a hard-earned peace in Afghanistan. With old friends and former foes, we will work tirelessly to lessen the nuclear threat, and roll back the specter of a warming planet. We will not apologize for our way of life, nor will we waver in its defense, and for those who seek to advance their aims by inducing terror and slaughtering innocents, we say to you now that our spirit is stronger and cannot be broken; you cannot outlast us, and we will defeat you.

For we know that our patchwork heritage is a strength, not a weakness. We are a nation of Christians and Muslims, Jews and Hindus - and non-believers. We are shaped by every language and culture, drawn from every end of this Earth; and because we have tasted the bitter swill of civil war and segregation, and emerged from that dark chapter stronger and more united, we cannot help but believe that the old hatreds shall someday pass; that the lines of tribe shall soon dissolve; that as the world grows smaller, our common humanity shall reveal itself; and that America must play its role in ushering in a new era of peace.

To the Muslim world, we seek a new way forward, based on mutual interest and mutual respect.

To those leaders around the globe who seek to sow conflict, or blame their society’s ills on the West - know that your people will judge you on what you can build, not what you destroy. To those who cling to power through corruption and deceit and the silencing of dissent, know that you are on the wrong side of history; but that we will extend a hand if you are willing to unclench your fist.

To the people of poor nations, we pledge to work alongside you to make your farms flourish and let clean waters flow; to nourish starved bodies and feed hungry minds. And to those nations like ours that enjoy relative plenty, we say we can no longer afford indifference to suffering outside our borders; nor can we consume the world’s resources without regard to effect. For the world has changed, and we must change with it.
As we consider the road that unfolds before us, we remember with humble gratitude those brave Americans who, at this very hour, patrol far-off deserts and distant mountains. They have something to tell us today, just as the fallen heroes who lie in Arlington whisper through the ages.

We honor them not only because they are guardians of our liberty, but because they embody the spirit of service; a willingness to find meaning in something greater than themselves. And yet, at this moment - a moment that will define a generation - it is precisely this spirit that must inhabit us all.

For as much as government can do and must do, it is ultimately the faith and determination of the American people upon which this nation relies. It is the kindness to take in a stranger when the levees break, the selflessness of workers who would rather cut their hours than see a friend lose their job which sees us through our darkest hours. It is the firefighter’s courage to storm a stairway filled with smoke, but also a parent’s willingness to nurture a child, that finally decides our fate.

Our challenges may be new. The instruments with which we meet them may be new. But those values upon which our success depends - hard work and honesty, courage and fair play, tolerance and curiosity, loyalty and patriotism - these things are old. These things are true. They have been the quiet force of progress throughout our history. What is demanded then is a return to these truths. What is required of us now is a new era of responsibility - a recognition, on the part of every American, that we have duties to ourselves, our nation, and the world, duties that we do not grudgingly accept but rather seize gladly, firm in the knowledge that there is nothing so satisfying to the spirit, so defining of our character, than giving our all to a difficult task.

This is the price and the promise of citizenship.
This is the source of our confidence - the knowledge that God calls on us to shape an uncertain destiny.

This is the meaning of our liberty and our creed - why men and women and children of every race and every faith can join in celebration across this magnificent mall, and why a man whose father less than sixty years ago might not have been served at a local restaurant can now stand before you to take a most sacred oath.

So let us mark this day with remembrance, of who we are and how far we have traveled. In the year of America’s birth, in the coldest of months, a small band of patriots huddled by dying campfires on the shores of an icy river. The capital was abandoned. The enemy was advancing. The snow was stained with blood. At a moment when the outcome of our revolution was most in doubt, the father of our nation ordered these words be read to the people:
“Let it be told to the future world…that in the depth of winter, when nothing but hope and virtue could survive…that the city and the country, alarmed at one common danger, came forth to meet [it].”

America. In the face of our common dangers, in this winter of our hardship, let us remember these timeless words. With hope and virtue, let us brave once more the icy currents, and endure what storms may come. Let it be said by our children’s children that when we were tested we refused to let this journey end, that we did not turn back nor did we falter; and with eyes fixed on the horizon and God’s grace upon us, we carried forth that great gift of freedom and delivered it safely to future generations.

Thank you, God bless you, and may God bless America.

domingo 18 de enero de 2009

Panamá 2009: El rancho arde

Por Marco A. Gandásegui 

PANAMÁ, (ARGENPRESS). Después de varios meses de silencio frente a la crisis financiera internacional el gobierno del presidente Martín Torrijos abrió una pequeña ventana para que el país se informara sobre sus planes.

Un diario de la localidad informó que “desde mediados de noviembre, el Gobierno planteó la posibilidad de crear un programa de apoyo a los bancos, como una contingencia en caso de que necesitaran fondos”.

El vicepresidente, Samuel Lewis Navarro, quien encabeza el equipo político quiere crear un “fondo para apoyar el crédito bancario, no por falta de liquidez, sino porque los bancos corresponsales han restringido sus líneas de créditos o han impuesto limitaciones”.

En sectores bancarios se está especulando que el gobierno podría destinar mil millones de dólares del Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD) para crear el “fondo de apoyo a la banca”.

El gobierno ha restringido al máximo la información sobre el FFD. Apenas en diciembre de 2008 dio a conocer el estado financiero del Fondo correspondiente al primer trimestre, con nueve meses de atraso.

En vez de enfocar el problema de manera integral, el gobierno sólo se preocupa del sector bancario y como salvarlo de la crisis que se aproxima. Cuando ves la barba de tu vecino arder... Hasta la fecha el gobierno panameño no reacciona ante las llamas que arden por todos los costados.

Los burócratas incrustados en el poder insisten en que Panamá pasará la crisis sin sentir los efectos de la recesión mundial. No ha hecho un estudio sobre el impacto que la crisis tendrá sobre el agro, sobre el comercio, sobre la construcción, sobre la ZLC, la banca y se ha cerrado totalmente a revisar su falta de política en torno al futuro del Canal de Panamá.

INDESA, una empresa privada contratada por el gobierno para funcionar como su Ministerio de Economía, ya pronosticó una disminución del 40 por ciento del crecimiento económico de Panamá en 2009 (del 9,5 al 5,5%).

La CEPAL pronostica un crecimiento del 4,5% (una pérdida superior al 50%).

China se ha convertido en el socio comercial más grande de Panamá, después de EEUU.

Ambos países están reduciendo su producción, dejando sin empleo a centenares de miles de trabajadores por mes y sus exportaciones disminuyen rápidamente.

Panamá sentirá el golpe de la recesión de manera muy especial por encontrarse muy arriba en la cadena productiva mundial, gracias a su posición geográfica, la operación del Canal y ser intermediaria comercial (Zona Libre de Colón y los servicios bancarios).

Existe la idea equivocada (¿o perversa?) en la Presidencia de la República, que los intereses de sus amigos financistas mejor colocados saldrán bien parados de la crisis.

Les importa poco la suerte de los demás panameños que sufrirán el embate de la depresión económica.

La masa de trabajadores, de la cual más de la mitad se encuentran en el sector informal, se verán abrumados por la pérdida de los pocos puestos estables que ofrece la economía panameña.

Los que logran salvar su empleo verán disminuir sus niveles de vida de manera violenta e, incluso, ya no serán sujetos de crédito.

¿Qué hay que hacer? En más de una ocasión Juan Jované, candidato independiente a la Presidencia de la República, ha planteado la necesidad de comenzar inmediatamente a ejecutar un plan de emergencia que contemple impulsar la producción en los sectores estratégicos del agro y de la manufactura.

Además, hay que invertir en obras públicas, especialmente en la construcción de planteles de educación e instalaciones de salud.

Este plan de emergencia tiene que estar amarrado a un Plan de Desarrollo Nacional que contemple estrategias a largo plazo (30 años) y mediano plazo (15-20 años) que le permita al país y su gente "navegar" con éxito en las aguas turbulentas de un capitalismo mundial que sufre una crisis profunda.

Hay que sacar de las oficinas públicas a los tecnócratas ineptos que han empobrecido al país con sus improvisaciones reclamando más intervención estatal para sus iniciativas monopolistas que bautizan con nombres ridículos como “mercado libre” y “globalización”.

Ellos mismos han prendido las llamas que arden y ahora se niegan a apagarlas.

Toda crisis también representa una oportunidad.

Hay que aprovechar la situación actual para cambiar de rumbo en forma rápida y eficaz.

En vez de seguir navegando sobre aguas que nos llevarán a una caída mortal, comencemos a remontar la corriente en busca de puertos más seguros donde todos los panameños tendrán oportunidad de desplegar sus potenciales.

viernes 16 de enero de 2009

Empresario deja el CD para apoyar a Herrera

Por Carlos Cordero

HORA CERO.- Ante la falta de propuestas por parte de la campaña presidencial de Cambio Democrático (CD), el presidente del Frente de Profesionales de este colectivo político, Erick Levy, decidió apoyar la nómina del Partido Revolucionario Democrático (PRD), encabezada por Balbina Herrera Araúz.

Levy, quien fue precandidato a diputado por el circuito 8-8 explicó que después de meses a lo interno de la campaña del CD, se percató que no vale la pena apoyar la candidatura de Ricardo Martinelli, porque "carece de una propuesta o plan de gobierno bien fundamentada".

El dirigente político, quien además es miembro de la Comisión Política y delegado del CD, dijo que en materia de seguridad, la campaña de Balbina Herrera tiene un plan basado en una estrategia bien fundamentada, mientras que Martinelli, lo que dice es que "si hay que poner un marciano al frente de la Policía Nacional, así lo hará".

Por su parte, la candidata perredista, Balbina Herrera Araúz dijo que está seguro que así como Levy se atreve a expresar públicamente su opinión, hay muchos miembros del CD que tampoco están de acuerdo con las acciones de campaña de este colectivo, pero no se atreven a expresarlo.

Mientras que en el caso de salud pública, la campaña de Balbina Herrera tiene un plan bien estructurado, Martinelli lo que propone es la creación de patronatos, lo cual conduciría únicamente a la privatización de los servicios públicos en detrimento de los más necesitados.

Además las propuestas de Martinelli llevan a utilizar el dinero del Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD) y la venta de las acciones de las instituciones públicas que han sido privatizadas, contrario a la propuesta del PRD que proyecta el incremento de estos activos.

Levy mencionó como otro acto "irresponsable" proponer la eliminación del CAIR, lo cual es hasta ilegal, porque las leyes disponen que no se pueda eliminar un impuesto sin crear una renta sustitutiva.

Ante esta y otras situaciones decidió abandonar la campaña de Martinelli e ir de frente con su apoyo a la candidatura de Balbina Herrera Araúz que considera tiene la mejor propuesta y el mejor Plan de Gobierno.

La esquizofrenia y el trastorno bipolar: ¿dos caras de una misma moneda?

Dos estudios constatan que ambos comparten elementos anatómicos y genéticos

Actualizado viernes 16/01/2009 01:12 (CET)

MARÍA VALERIO PATRICIA MATEY

MADRID.- Desde que el psiquiatra alemán Emil Kraepelin estableció la dicotomía entre esquizofrenia y trastorno bipolar hace más de 100 años, han sido muchos los estudios que han tratado de determinar si ambas enfermedades son en realidad un sólo trastorno con raíces genéticas comunes. Dos nuevos trabajos, uno de ellos español, exhiben las semejanzas entre dos patologías psicóticas: tanto desde el punto de vista de la anatomía del cerebro, como desde el aspecto genético.

Uno de los trabajos lo publica hoy en la revista 'The Lancet' un grupo de investigadores dirigidos por Paul Lichtenstein (del Instituto Karolinska). Entre 1973 y 2004 se analizaron los datos de más de nueve millones de personas (el equivalente a la población actual del país nórdico). De ellas, casi 36.000 tenían esquizofrenia y otras 40.000 sufrían trastorno bipolar.

Al analizar las relaciones de parentesco de estas personas (que pertenecían a dos millones de núcleos familiares diferentes), los investigadores han confirmado que ambas patologías comparten un 63% de la carga genética. "Una cifra algo superior a lo que se sospechaba", señala a elmundo.es el doctor Jerónimo Saiz, jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, que reconoce que hasta ahora ya se sabía que "entre ambas psicosis hay cierto solapamiento".

Concretamente, han observado que los familiares de primer grado de pacientes con alguno de los dos trastornos tenían hasta nueve veces más riesgo de desarrollar esquizofrenia y ocho veces más de sufrir trastorno bipolar que la población general. La carga genética se mantenía elevada incluso cuando se trataba de hermanos sólo de madre (3,6 veces más riesgo de esquizofrenia y 4,5 veces más de ser bipolares) o de padre (2,7 y 2,4 veces mayor riesgo, respectivamente).


¿Unirlos definitivamente?

"Esto confirma que si tienes un hermano con trastorno bipolar, tienes mayor probabilidad de desarrollar esta psicosis; pero también existen más probabilidades de sufrir esquizofrenia. Porque ambas tienen un riesgo compartido", explica Eduard Vieta, coordinador del grupo de trastorno bipolar del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM).

Lo que él se pregunta, como hacen en un comentario en Lancet Michael Owen y Nick Craddock (de la universidad británica de Cardiff), es si esta evidencia debe traducirse de alguna manera en la clasificación de enfermedades mentales que actualmente se utiliza para diagnosticar a los pacientes.

A juicio de Vieta, es mejor mantener la distinción de ambos trastornos en la clínica "hasta que tengamos unos marcadores genéticos claros". De momento ya se sabe que hay al menos cuatro genes que están replicados tanto en la esquizofrenia como en el trastorno bipolar; "aunque se trata de rasgos genéticos que indican únicamente una mayor vulnerabilidad, no tienen utilidad clínica de momento", aclara Vieta.

Los editorialistas, por su parte, sí se muestran más partidarios de unir ambas en una sola, tanto en la clasificación internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), como en el Manual de Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM).

Menos materia gris

Por su parte, el trabajo español llevado a cabo en el Hospital Gregorio Marañón (Madrid), en colaboración con el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) y Hospital Niño Jesús (también en la capital), ha permitido a los científicos corroborar que la mayoría de los adolescentes que sufre un primer brote psicótico (comportamiento extravagante, delirios, alucinaciones, alteraciones en la afectividad entre otros signos) tiene un menor volumen de materia gris (sustancia del cerebro donde se concentran las neuronas) que los chicos sanos.

Los investigadores contaron con la participación de 70 pacientes de siete a 18 años que fueron estratificados en tres grupos: esquizofrenia, trastorno bipolar y otras psicosis que no se encuadran en ninguna de las anteriores, tal y como recoge la revista 'Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry'.

A todos ellos, y a otros 51 voluntarios sanos, se les realizó una prueba de imagen, morfometría con voxel, para estudiar el cerebro en su conjunto. Dicho test "facilita la visualización de cambios en cualquier región del cerebro por pequeña que sea", explica a elmundo.es Joost Janssen, autor principal de la investigación y miembro del Laboratorio de Imagen Médica, Medicina Experimental y Cirugía del Gregorio Marañón.

La prueba demostró que tanto los afectados de esquizofrenia como los que padecen trastorno bipolar tienen menos materia gris "en el giro medial del lóbulo frontal, que está implicado en funciones cognitivas, en comparación con los chicos sanos", puntualiza el investigador.

Janssen insiste también en que "todavía no sabemos si la pérdida de materia gris se debe a la propia enfermedad o no. Nuestro hallazgo sólo es una pieza más para conocer los rasgos comunes de las enfermedades psicóticas".

TRASTORNO BIPOLAR

Históricamente conocida como psicosis maniaco-depresiva, el trastorno bipolar consiste en la alternancia a lo largo de la la vida de fases de depresión, periodos de manía y episodios de completa normalidad que pueden durar incluso años.

Durante los periodos intercríticos en los que el paciente no padece síntomas y puede desarrollar una actividad completamente normalizada. Por otra parte, esta alternancia no tiene que ser sucesiva sino que pueden sucederse varios episodios depresivos o varios maniacos sin que haya alternancia propiamente dicha entre uno y otro.

Los cambios de humor o ánimo no son como las fluctuaciones que de manera habitual sufren las personas, sino que son mucho más graves. En las fases de manía los pacientes se muestran excesivamente exultantes y pletóricos y en las fases de depresión el paciente sufre síntomas de tristeza e inhibición propios de los trastornos depresivos. Una situación de especial estrés, como un divorcio, la muerte de un familiar o algo tan sencillo como un cambio de estación pueden desencadenar un episodio

El hecho de que haya periodos de estabilidad y que en muchas ocasiones las fases de manía no sean especialmente espectaculares retrasa el diagnóstico durante años ya que la situación no es percibida como patológica ni por él ni por su entorno.

Los datos de casos de trastorno bipolar son relativamente uniformes en los países del mundo occidental y rondan los 0,5-1,5% para el trastorno bipolar tipo I y en torno al 0,5% para el tipo II. No obstante, no existen muchos estudios epidemiológicos que nos garanticen la absoluta fiabilidad de estas cifras.

miércoles 14 de enero de 2009

Los siete puentes

 [Cuento. Texto completo]

Yukio Mishima

Eran las once y media de una noche de luna llena del mes de septiembre. Al terminar la reunión a la cual habían asistido, Koyumi y Kanako regresaron a la Casa del Laurel e inmediatamente vistieron sus kimonos de algodón. Hubieran preferido bañarse antes de cambiar su ropa, pero aquella noche no quedaba tiempo para eso.

Koyumi tenía cuarenta y dos años, una figura regordeta, alrededor de cinco pies de altura y un kimono estampado con hojas negras. Kanako, la otra geisha, aun cuando sólo tenía veintidós años y era buena bailarina, no tenía protector y parecía destinada a no desempeñar nunca un papel de importancia en los bailes anuales de otoño y primavera de las geishas. Su kimono de crêpe tenía remolinos azules sobre un fondo blanco.

-Me gustaría saber qué dibujos tendrá el kimono de Masako esta noche -dijo Kanako.

-Tréboles. Ni lo dudes. Está desesperada por tener un hijo.

-¿A tanto ha llegado?

-No, y ése es el problema - repuso Koyumi-. Todavía le falta mucho para obtener tal triunfo. Si no, sería como la Virgen María. ¡Tendría un niño simplemente por haberse enamorado de un hombre!

Una superstición común entre las geishas es que, cuando una mujer usa un kimono de verano estampado con tréboles o uno de invierno con paisajes dibujados, ha de quedar embarazada en un corto lapso.

Cuando, por fin, terminaron su arreglo, Koyumi sintió súbitos alfilerazos de hambre. Esto le sucedía cada vez que salía para la ronda de fiestas nocturnas. El hambre se le antojaba como una catástrofe inesperada que le llegaba desde afuera y sin previo aviso.

Nunca la asaltaba el apetito frente a los dientes por más aburrida que resultara la reunión; pero, antes y después de su actuación, el hambre la atacaba por sorpresa. Koyumi no podía nunca prever esta eventualidad comiendo en el tiempo debido. A veces, por ejemplo, cuando concurría a la peluquería durante la tarde, observaba a las otras geishas encargar su comida y probarla con deleite mientras aguardaban su turno. Aquello no producía a Koyumi ninguna impresión. Ni siquiera podía imaginar que el risotto o cualquier otro plato, resultara apetitoso. Sin embargo, una hora después, comenzaban los dolores provocados por el hambre y la saliva fluía, tibia, desde las raíces de sus pequeños y fuertes dientes.

Koyumi y Kanako pagaban cierta cantidad mensual a la Casa del Laurel en concepto de publicidad y alimentos. La cuenta de Koyumi era siempre excepcionalmente abultada. No sólo era muy golosa, sino que también era de gustos delicados. Sin embargo, desde que había adoptado el hábito de comer solamente antes y después de sus apariciones en público, su cuenta había ido decreciendo y amenazaba, ahora, con ser menor que la de Kanako.

Koyumi no recordaba el origen de esta excéntrica costumbre ni el día en que comenzó a detenerse en la cocina antes de la primera reunión de la noche y a pedir, con impaciencia, mientras bailaba:

"¿No hay alguna cosita para comer?" Ahora había adquirido la costumbre de cenar en la cocina de la primera casa y de efectuar un último refrigerio en las dependencias de la vivienda en la que terminaba la noche. Su estómago se había acostumbrado a esta rutina y, en consecuencia, su cuenta en materia de alimentos en la Casa del Laurel, había disminuido notablemente.

El Ginza estaba casi desierto cuando las dos geishas comenzaron a caminar hacia la Casa Yonei en Shimbashi.

Kanako señaló el cielo que se vislumbraba sobre el techo de un Banco cuyas ventanas estaban protegidas por gruesos barrotes:

-Tenemos suerte con el tiempo, ¿no es cierto? Hoy hasta se podría ver a un hombre en la Luna.

Los pensamientos de Koyomi estaban concentrados en su estómago. Su primera reunión había tenido lugar en lo de Yonei y, la última, en lo de Fuminoya. Sólo en aquel momento caía en la cuenta de que había sido un error no cenar en lo de Fuminoya antes de marcharse. Había tenido que salir precipitadamente rumbo a la Casa del Laurel y el tiempo había resultado escaso. Tendría que reclamar su cena en lo de Yonei, en la misma cocina donde había comido horas antes. Este pensamiento la apesadumbró.

Sin embargo, la ansiedad de Koyumi se disipó tan pronto como hubo puesto un pie dentro de la cocina. Masako, la muy cuidada hija de la dueña del lugar, las aguardaba en la puerta. Llevaba, efectivamente, el kimono con tréboles que sus fantasías le habían adjudicado. Al ver a Koyumi, dijo con gran tacto:

-No las esperaba tan pronto. No tenemos prisa. ¿Por qué no entran y comen algo antes de irse?

La cocina estaba en desorden, colmada de sobras de las fiestas de la noche. Enormes pilas de platos y bols brillaban a la luz de las lamparillas sin pantalla. Masako estaba de pie, con una mano apoyada en el marco de la puerta. Ocultaba la luz con su cuerpo y su rostro permanecía en la sombra. Koyumi se alegró que aquella circunstancia no revelara la expresión de alivio que le había provocado la invitación de Masako.

Mientras Koyumi se instalaba frente a su cena, Masako llevó a Kanako hasta su cuarto. De todas las geishas que frecuentaban la Casa Yonei, era ella con quien más congeniaba. Tenían la misma edad, habían concurrido a la misma escuela primaria y su belleza era muy semejante. Pero, por encima de estas razones, lo cierto es que Kanako realmente le gustaba.

Kanako era tan modesta que parecía lista para ser arrebatada por la más ligera brisa. Sin embargo, había acumulado toda la experiencia necesaria y una palabra dicha por ella como al descuido, traía enormes beneficios a Masako. La alegre Masako era, por el contrario, tímida y aniñada en todo lo referente al amor. Su puerilidad era de todos conocida y su madre estaba tan segura de la inocencia de la muchacha, que el kimono con tréboles no había despertado sus sospechas.

Masako estudiaba en la Facultad de Artes de la Universidad de Waseda. Siempre había sentido profunda admiración por R, el actor de cine. Esta pasión no había hecho sino aumentar desde el día en que el actor visitara la Casa Yonei.

Su habitación estaba atiborrada con fotografías del astro y había encargado un jarrón esmaltado con su foto junto a él obtenida en ocasión de tan memorable visita. Se destacaba sobre su escritorio, siempre lleno de flores.

Kanako se sentó y dijo:

-Hoy dieron a conocer el reparto -frunció su boca en un mohín.

-¿Ah, sí? -apenada por Kanako, Masako fingió no estar enterada del asunto.

-No he conseguido más que un pequeño papel. Nunca lograré algo mejor. Es como para descorazonarme. Me siento como una chica que, en un espectáculo musical, permanece año tras año en el coro.

-Estoy segura de que el año que viene te darán un buen papel.

Kanako sacudió la cabeza:

-Mientras tanto, envejezco. Sin siquiera advertirlo, pronto seré como Koyumi.

-No seas tonta. Todavía te faltan veinte años.

Aquella noche no hubiera sido apropiado, para ninguna de las jóvenes, mencionar, en el curso de la conversación, el objeto de sus plegarias elevadas al cielo. Pero, aun sin preguntarlo, todas lo sabían. Masako deseaba una aventura con R.; Kanako un buen protector, y ambas no dudaban de que Koyumi pedía dinero.

Estaba claro que sus plegarias tenían diferentes objetivos todos ellos muy razonables. Si la Luna no se los otorgaba, sería el astro, y no ellas, quien fallaría. Sus esperanzas se reflejaban simple y honestamente en sus rostros y eran deseos tan humanos que cualquiera que contemplara a aquellas tres mujeres caminando a la luz de la luna, no podría dudar de que el astro de la noche reconocería su sinceridad y respondería a sus plegarias.

-Vendrá alguien con nosotros esta noche -anunció Masako.

-¿Quién?

-Una sirvienta. Se llama Mina y ha llegado del campo hace un mes. Le dije a mi madre que no quería que viniera conmigo, pero Mamá insistió en que se quedaría preocupada si no enviaba a alguien para acompañarme.

-¿Cómo es? -preguntó Kanako.

-Ya la verás. Es, lo que podríamos llamar, bien desarrollada

En aquel momento Mina entreabrió las puertas corredizas ubicadas tras ellas y asomó la cabeza.

-Ya te he dicho que cuando abras las puertas corredizas deberás, primero, arrodillarte, y luego, abrirlas -el tono de Masako era altanero.

-Sí, señorita.

Kanako contuvo la risa frente a la aparición de la muchacha que llevaba un vestido entero hecho con retazos y parches de tela de kimono. Sus cabellos se rizaban en una apretada permanente y unos brazos extraordinariamente morenos asomaban de sus mangas y rivalizaban con el colorido de su rostro. Las mejillas abultadas aplastaban sus rasgos abotagados y sus ojos parecían dos ranuras. Aun cuando cerrara la boca, sus dientes irregulares y prominentes se ingeniaban para aparecer entre los labios. Resultaba difícil descubrir en aquel rostro expresión alguna.

-¡Un buen guardaespaldas! -murmuró Kasako al oído de su amiga.

Masako adoptó un tono severo:

-Vuelvo a repetir lo que ya les he dicho antes. En cuanto salgamos de esta casa, ya no podrán abrir la boca, pase lo que pase, hasta que hayamos cruzado los siete puentes. Una sola palabra y no obtendrán lo deseado. Si alguien conocido nos habla, mala suerte. Sin embargo, no creo que exista ningún peligro en ese sentido. Algo más. No pueden usar dos veces el mismo camino, y es menester que nos limitemos a seguir a Koyumi, quien lo dirigirá todo.

Masako había tenido que presentar en la Universidad una monografía sobre Marcel Proust pero, en lo referente a cuestiones de esta naturaleza, la moderna educación recibida en la escuela no le hacía mella alguna.

-Sí, señorita -contestó Mina, de quien no podía saberse si había comprendido o no.

-Como tienes que venir de todos modos, también puedes formular un deseo. ¿Has pensado en algo?

-Sí, señorita -y una sonrisa se extendió lentamente por su rostro.

-¡Bueno, bueno, parece que reacciona como todo el mundo! -comentó Kanako.

En aquel momento apareció Koyumi, palmeándose alegremente el estómago:

-Ya estoy lista -anunció.

-¿Has elegido buenos puentes? -preguntó Masako.

-Comenzaremos con el puente Miyoshi. Como pasa sobre dos ríos, ¡cuenta como dos puentes! ¿No es cierto que eso facilita las cosas? Si se me permite decirlo, apuntaré que esta elección significa una gran muestra de inteligencia de mi parte.

Sabiendo que una vez afuera ya no podrían pronunciar una sola palabra, las tres mujeres comenzaron a hablar en voz alta y todas al mismo tiempo como para desquitarse del obligatorio silencio que luego deberían guardar. La conversación prosiguió hasta llegar a la puerta de la cocina. Las Geta de laca negra de Masako la esperaban sobre el piso de tierra junto a la puerta, y mientras deslizaba sus pies desnudos en ellas, las uñas esmaltadas de sus dedos brillaron suavemente en la oscuridad.

-¡Esto sí que es elegancia! ¡Esmalte de uñas y geta negras! ¡Ni la Luna podrá resistirlo! -exclamó Koyumi.

Las cuatro mujeres, guiadas por Koyumi, salieron a la avenida Showa. Pasaron frente a una playa de estacionamiento donde gran cantidad de taxis, ya finalizado el trabajo del día, reflejaban la luna en sus negras carrocerías. Se escuchaba el rumor de los insectos alojados bajo los autos. El tráfico era aún denso en la Avenida Showa, pero la calle ya estaba dormida y el rugido de las motocicletas resonaba tristemente solitario sin el habitual acompañamiento de ruidos callejeros.

Algunas pequeñas nubes cruzaban el cielo iluminado por la Luna. Apenas rozaban el gran banco de nubarrones que se cernía en el horizonte. La luna brillaba limpiamente.

Cuando se silenciaba el rumor del tráfico, el repiquetear de las geta sobre la calzada parecía repercutir directamente en la superficie azul del cielo.

A Koyumi, que caminaba al frente, le agradaba ver ante sus ojos la ancha calle desierta. Se jactaba de no tener que depender de nadie y estaba contenta porque tenía el estómago lleno. Mientras caminaba alegremente le costaba vislumbrar la razón por la cual ansiaba más dinero. Sentía como si su verdadero deseo fuera fundirse suave e involuntariamente en la luz de la luna que bañaba el pavimento. Fragmentos de vidrio brillaban aquí y allá. Hasta el vidrio podía resplandecer bajo la luz de la luna... Reflexionó y se dijo que, quizás, su deseo tan largamente acariciado era como aquel vidrio roto.

Masako y Kanako, con los meñiques entrelazados, iban pisando la larga sombra que Koyumi arrastraba a sus espaldas. El aire de la noche era fresco y ambas sentían cómo la brisa suave penetraba en sus mangas enfriando sus pechos húmedos por la transpiración provocada en la excitación de la partida. A través de los dedos entrelazados se comunicaban sus ruegos aún con más elocuencia que por intermedio de la palabra.

Masako soñaba con la dulce voz de R., con sus largos ojos bien delineados, con su pelo ondulándose bajo las sienes. Ella, como hija del dueño de un restaurante de primera categoría en Shimbashi, no podía ser confundida con otras admiradoras..., no veía, pues, ningún motivo para que su plegaria no fuera escuchada. Recordó que al hablarle R. al oído, su aliento era fragante y sin rastros de alcohol. No podía olvidar aquel aliento joven, masculino, lleno de calor como el heno en verano. Cuando estos recuerdos la asaltaban sentía algo semejante a una onda de agua deslizándose sobre su piel desde las rodillas hasta los muslos. Estaba segura, y tan insegura también, de que el cuerpo de R. existía en alguna parte del mundo. La duda la torturaba constantemente.

Kanako soñaba con un hombre maduro, rico y gordo. Tenía que ser gordo, pues si no, no parecería rico. Pensó en la felicidad que le dispensaría ¡cerrar los ojos y sentirse rodeada de su liberal y generosa protección! Kanako estaba acostumbrada a soñar, pero hasta aquel momento su experiencia le había demostrado que, al abrir los párpados nuevamente, el hombre en cuestión había desaparecido.

Como movidas por un mismo impulso, las dos muchachas volvieron la cabeza y por encima de sus hombros vieron que Mina las seguía pesadamente. Apretaba sus mejillas con las manos, se balanceaba en forma grotesca e iba golpeando el ruedo de su vestido a cada paso. Masako y Kanako coincidieron en que la presencia de Mina constituía un insulto a sus plegarias.

Giraron hacia la derecha, en la Avenida Showa, en el punto donde se encuentran el primero y segundo barrio del Ginza Este. La luz de los faroles bajaba como caída de agua a intervalos regulares a lo largo de los edificios. En la calle angosta, las sombras ocultaban la luz de la luna.

En seguida contemplaron el Puente Miyoshi frente a ellas. Era el primero de los siete puentes que deberían cruzar.

Está construido en forma curiosa. Se asemeja a una "Y" debido a la bifurcación del río en dicho lugar.

En la orilla opuesta los sombríos edificios de la Oficina del Distrito Central parecían achatarse y la blanca cara de un reloj en su torre proclamaba una hora absurda e incorrecta contra el cielo oscuro.

El puente Miyoshi tiene una balaustrada de escasa altura, y en cada esquina de su parte central, allí donde se encuentran los tres brazos del puente, hay un farol antiguo del que cuelgan un grupo de lamparillas eléctricas.

No todas estaban encendidas y los globos apagados lucían opacos y mortecinos bajo la luz de la luna. Gran cantidad de insectos voladores se arremolinaban junto a las luces.

El agua del río se encrespaba bajo el resplandor lunar.

Antes de cruzar el puente, las mujeres, dirigidas por Koyumi, juntaron las manos para formular sus ruegos. Una débil luz brillaba en la ventana de un edificio cercano y un hombre, que aparentemente había cumplido labores fuera de horario, salió de él. Estaba echando llave a la puerta, cuando, advirtiendo el extraño espectáculo, suspendió su ocupación.

Las mujeres comenzaron a cruzar el puente lentamente. No era sino una prolongación del pavimento; pero al hollarlo, sus pasos se hicieron más pesados e inseguros, como si estuvieran subiendo a un escenario. Faltaban pocos metros para franquear el primer brazo del puente, pero ello les infundió una sensación de alivio y tarea cumplida.

Koyumi se detuvo bajo un farol y juntó nuevamente las manos. Las demás la imitaron. De acuerdo con los cálculos de Koyumi, el cruzar dos de los tres brazos del puente, equivalía a dos puentes por separado. Esto significaba que deberían formular sus peticiones cuatro veces en el Puente Miyoshi.

Masako observó los rostros asombrados de los pasajeros de un taxi que pasaba. Pero Koyumi no prestaba atención a tales cosas. Cuando las mujeres llegaron frente a la Oficina del Distrito, oraron por cuarta vez. Kanako y Masako comenzaron a sentir que, junto con el alivio que les proporcionaba el haber cruzado sin inconvenientes los dos primeros puentes, las oraciones, que hasta aquel momento no habían tomado demasiado en serio, representaban algo de trascendental importancia.

Masako llegó a convencerse de que prefería estar muerta si no podía consumar su encuentro con R. El solo hecho de cruzar dos puentes había multiplicado la intensidad de sus deseos. Por otra parte, Kanako creía ahora que la vida no merecía la pena de ser vivida si no encontraba un buen protector. Sus corazones se llenaron de emoción y los ojos de Masako se humedecieron repentinamente.

A su lado, Mina, con los ojos cerrados, mantenía reverentemente las manos juntas. Masako no dudó de que, cualquiera fuera la plegaria de Mina, jamás sería tan importante como la suya. Sintió desprecio y también envidia por la cueva vacía e insensible que era el corazón de la sirvienta.

Caminaron hacia el Sur, siguiendo el río hasta la estación de tranvías. El último coche había partido hacía ya largo rato, y las vías que quemaban durante el día bajo el sol de otoño, eran ahora dos líneas blancas y frías.

Aun antes de llegar a la estación, Kanako había comenzado a sentir extraños dolores en su abdomen. Algo le había caído mal. Los primeros síntomas de un calambre se desvanecieron a los dos o tres pasos seguidos por la sensación de alivio al olvidar el dolor. Mientras se felicitaba por ello, el calambre comenzó a atenacearla nuevamente.

El Puente Tsukiji era el tercero en la lista. Al término de este sombrío puente, ubicado en el centro de la ciudad, distinguieron un sauce plantado a la usanza tradicional. Era un sauce solitario que, normalmente, no se hubieran detenido a mirar mientras pasaban rápidamente en auto. Crecía en una pequeña franja de tierra salvada del cemento. Sus hojas, fieles a la tradición, temblaban con la brisa del río. A aquellas avanzadas horas de la noche los edificios bulliciosos morían a su alrededor. Sólo el sauce se agitaba, vivo.

Koyumi se detuvo bajo el sauce y juntó las manos para orar. Era quizás su responsabilidad como guía, pero lo cierto es que su rolliza figura se erguía en forma desacostumbrada. En realidad, hacía ya tiempo que Koyumi había olvidado el motivo de sus ruegos. En aquel momento, lo más importante era, para ella, cruzar los siete puentes sin inconvenientes. Esta determinación era la manifestación de que cruzar los puentes se había convertido en el objeto de sus oraciones. Podrá parecer ésta una meta bastante peculiar, pero, como sus repentinos ataques de hambre, pertenecía a su modo de vivir. Mientras caminaba bajo la luna, estos pensamientos se convirtieron en extrañas convicciones. Mantuvo la espalda más derecha que nunca y fijó la mirada hacia adelante.

El Puente Tsukiji es un puente totalmente desprovisto de encanto. Los cuatro pilares de sus extremos carecen de todo atractivo. Sin embargo, mientras lo cruzaban, las cuatro mujeres pudieron oler por primera vez algo parecido al aroma del mar. Soplaba un viento con reminiscencias de brisa salada. Hasta un aviso de neón rojo perteneciente a una compañía de seguros, que podía divisarse hacia el sur, parecía un faro proclamando la proximidad del océano.

Cruzaron el puente y oraron de nuevo. Kanako sintió que su dolor, ahora agudo, le provocaba náuseas. Pasaron por la terminal de tranvías y caminaron entre los viejos edificios amarillos de las empresas S. y el río. Kanako comenzó a rezagarse. Masako, preocupada, aminoró el paso, pero no pudo romper el silencio para preguntarle si se sentía mal. Finalmente, Kanako se hizo entender oprimiendo su vientre y haciendo muecas de dolor.

Sin advertir lo que sucedía, Koyumi seguía marchando triunfalmente hacia adelante. Se agrandó la distancia entre ella y sus compañeras.

Cuando por fin un excelente protector aparecía frente a sus ojos, tan cerca que sólo necesitaba estirar la mano para tocarlo, Kanako sintió con desesperación que sus manos no podrían estirarse lo suficiente. Su rostro estaba mortalmente pálido y una pegajosa transpiración brotaba de su frente.

El corazón humano es sorprendentemente mudable. A medida que el dolor de su abdomen se hacía más intenso, Kanako comprendió que cuanto había deseado con tanto fervor minutos atrás, perdía toda realidad y sólo quedaba reducido a un sueño pueril, irreal y fantástico. Mientras luchaba contra el palpitante e implacable dolor, pensó que, si abandonaba aquellas tontas ilusiones, sus sufrimientos cesarían de inmediato.

Cuando, por fin, el cuarto puente apareció ante sus ojos, Kanako posó suavemente una mano sobre el hombro de Masako y, con ademanes semejantes al lenguaje de la danza, señaló su estómago y sacudió la cabeza. Los mechones de pelo pegados a sus mejillas por la transpiración expresaban bien a las claras que no podía continuar. Abruptamente volvió la espalda y se alejó precipitadamente rumbo a la estación terminal de tranvías.

El primer impulso de Masako fue el de seguirla; pero, recordando que su plegaria quedaría anulada si la interrumpía, se contuvo y sólo miró alejarse a Kasako.

Sólo al llegar al puente, Koyumi advirtió que algo andaba mal. Para ese entonces, Kanako corría frenéticamente bajo la luna sin importarle su aspecto desaliñado. Su kimono azul y blanco flameaba en la brisa y sus geta resonaban entre los edificios cercanos. Un taxi solitario parecía esperarla providencialmente en una esquina.

El cuarto puente era el de Irifuna. Era menester atravesarlo en dirección opuesta a la del Puente Tsukiji.

Las tres mujeres se congregaron en el extremo del puente y oraron con idéntico fervor. Masako sentía pena por Kanako, pero su compasión no brotaba tan espontáneamente como de costumbre. Sólo reflexionaba fríamente que quien desertara del grupo, tomaría, de ahora en adelante, un camino diferente al suyo.

Las plegarias de cada una eran una cuestión personal y ni siquiera en una emergencia era dable esperar que Masako cargara con responsabilidades ajenas.

Las palabras "Puente de Irifuna" se destacaban en letras blancas sobre una placa metálica clavada horizontalmente en un poste al extremo del puente. Éste se destacaba en la oscuridad con su lisa superficie de cemento recortada por el crudo reflejo de la estación de gasolina Caltex, ubicada en la otra orilla. Podía verse una lucecita en el río, bajo la sombra del puente. Aparentemente pertenecía a la choza semiderruida de un hombre que vivía en el extremo del muelle de pescadores. La choza estaba adornada con plantas y un letrero anunciaba allí "Botes de placer, Remolcadores, Botes de Pesca y Botes para redes".

El cielo nocturno parecía abrirse sobre los techos de la apretada fila de edificios que descendía gradualmente del otro lado del puente. Las jóvenes advirtieron que la luna, tan brillante minutos atrás, apenas se traslucía a través de finas nubes. El cielo estaba, ahora, completamente nublado.

Las mujeres cruzaron el puente Irifuna sin ningún contratiempo.

El río dobla allí en ángulo recto. El quinto puente se encontraba bastante alejado. Sería menester seguir el río por el terraplén ancho y desierto hasta el puente Akatsuki.

Hacia la derecha la mayoría de los edificios eran restaurantes. En cambio, en la orilla izquierda, montañas de piedra, arena y pedregullo esperaban ser empleadas en alguna construcción. En ciertos lugares su masa oscura ocupaba más de la mitad de la carretera. Poco después contemplaron el edificio del Hospital de San Lucas, que emergía, lúgubre, bajo la velada luna. La enorme cruz dorada instalada en su techo estaba brillantemente iluminada y las luces rojas, destinadas al tráfico aéreo, emitían destellos y delimitaban techos contra el cielo: No había luz en la capilla ubicada a los fondos del Hospital, pero su ventanal gótico se distinguía claramente. Algunas luces permanecían encendidas en las ventanas del Hospital.

Las tres mujeres marchaban en silencio. Masako, la mente ocupada por la tarea que la esperaba, no podía pensar en otra cosa. Sin advertirlo, habían acelerado la marcha y ahora estaba bañada en su transpiración.

El cielo se oscureció en forma amenazadora, y Masako sintió las primeras gotas de lluvia sobre su frente. Afortunadamente, aquello parecía no tener intenciones de convertirse en un aguacero.

En aquel momento apareció frente a ellas el Puente Akatsuki. Era el quinto del recorrido. Los postes de cemento pintados de blanco emitían una tonalidad fantasmal en medio de la noche.

Masako juntó las manos para orar en el extremo del puente, sin advertir las imperfecciones del suelo Trastabillando casi, hubo de dar con sus huesos sobre un caño de hierro en reparación.

En el otro extremo del puente se encontraba el desvío para automóviles del Hospital San Lucas.

El puente no era largo. Las mujeres caminaban tan rápidamente que lo cruzaron en un breve lapso. Sin embargo, la adversidad aguardaba a Koyumi. Una mujer con el pelo suelto y mojado y con una vasija de metal en la mano se acercaba en dirección opuesta. Masako miró fugazmente a la mujer y se atemorizó ante la palidez mortal de aquel rostro bajo el pelo mojado.

La mujer se detuvo en la mitad del puente:

-Pero, ¡si es Koyumi! Han pasado tantos años, ¿no es cierto? ¡Koyumi! ¿Estás fingiendo que no me reconoces? ¡Koyumi!

Estiró su cuello hacia Koyumi, cerrándole el paso.

Koyumi bajó los ojos y no contestó. La voz de la mujer era aguda y destemplada como el viento a través de una grieta.

Su monólogo no parecía dirigido a Koyumi, sino a otra persona que no se encontraba allí:

-En este momento volvía de la casa de baños. ¡Hace realmente tanto tiempo! ¡Mira que encontrarnos aquí!

Al sentir la mano de la mujer sobre su hombro, Koyumi abrió finalmente los ojos. Comprendió que era inútil negarse a responder a la mujer, ya que el hecho de que alguien le dirigiera la palabra era suficiente como para anular el efecto de la plegaria.

Masako observó el rostro de la mujer. Reflexionó un instante y siguió caminando, dejando atrás a Koyumi.

Masako recordó a la recién llegada. Era una vieja geisha que había aparecido en Shimbashi durante algún tiempo, inmediatamente después de la guerra. Se llamaba Koen. Había comenzado a comportarse en forma extraña, como una chiquilla, y ello le había valido ser borrada del registro de geishas. No era sorprendente, pues, que Koen hubiera reconocido a Koyumi, una vieja amiga. Sin embargo, era una coincidencia afortunada que no recordara a Masako.

El sexto puente, el Sakai, era sólo una pequeña estructura con un cartel de metal pintado de verde. Masako apresuró sus rezos y echó a correr para cruzarlo. Volviendo la cabeza, comprobó con alivio que Koyumi se había perdido de vista. Mina, en cambio, la seguía con su acostumbrada expresión de malhumor.

Ya sin guía, Masako no sabía cómo encontrar el séptimo y último puente. Sin embargo, razonó que si continuaba andando por la misma calle, tarde o temprano alcanzaría algún puente paralelo al Akatsuki. Sólo faltaba un puente para que sus plegarias fueran escuchadas.

Una fina llovizna humedeció su rostro. La calle que se extendía frente a ella estaba colmada de depósitos de mercaderías y casuchas de material ocultaban la vista del río. La oscuridad era total. A la distancia, las brillantes luces de la calle volvían aún más negras las tinieblas. Masako no tenía miedo de andar a aquellas altas horas. Tenía un carácter aventurero, y su meta, el logro de sus plegarias, le infundía coraje. A sus espaldas el eco de las geta de Mina, se le antojó una carga insoportable de llevar. En realidad, el eco tenía una alegre irregularidad, pero el porte de Mina, en contraste con sus pasitos, parecía encarnar una burla hacia Masako.

La presencia de Mina sólo produjo cierto desprecio en el corazón de Masako hasta el momento en que Kanako abandonó el grupo. Desde aquel instante comenzó a pesarle y ahora que estaban solas, Masako no podía evitar sentirse molesta frente al enigma que significaban las plegarias de la muchacha campesina.

No era agradable verse seguida por una mujer impasible, de insondables ruegos. No, no era tan desagradable como inquietante y la incomodidad de Masako aumentó gradualmente hasta convertirse en algo parecido al terror. Masako nunca había advertido cuán perturbador resulta no conocer el pensamiento de otra persona.

Tenía la sensación de llevar a sus espaldas una gran masa negra. No era como cuando la seguían Kanako o Koyumi, cuyas plegarias eran tan transparentes que resultaba fácil ver a través de ellas. Masako intentó desesperadamente estimular su anhelo por R. hasta volverlo aún más febril que antes. Pensó en su rostro, en su voz. Recordó su aliento lleno de juventud. Pero la imagen se desvanecía inmediatamente y no intentó reconstruirla.

Era menester cruzar el último puente lo antes posible. Hasta entonces no pensaría ya en nada más.

Las luces de una calle que había divisado en la lejanía parecían ser, ahora, las de un puente. Comprendió que se estaba aproximando a una vía pública importante. Había indicios de que el puente no podía estar lejos.

En efecto, llegó primero a un pequeño parque donde las luces brillaban sobre oscuros charcos producidos por la lluvia, y, luego, apareció el puente con su nombre, "Puente Bizen", escrito en una columna de cemento. En lo alto del pilar una lamparita irradiaba una luz mortecina. Masako divisó a su derecha el Templo de Tsukiji Honganji con su techo verde levemente abovedado. Debería cuidarse al cruzar el puente de no regresar por el mismo camino.

Masako suspiró con alivio. Entrelazó sus dedos para orar en el extremo del puente, y esta vez, para enmendar la superficialidad de sus rezos anteriores, lo hizo cuidadosa y devotamente. Por el rabo del ojo podía observar a Mina, quien, remedándola, apretaba piadosamente las gruesas palmas de sus manos. Verla molestó tanto a Masako, que se apartó de la oración para murmurar a media voz: "¡Ojalá no la hubiera traído! ¡Es verdaderamente exasperante!"

En aquel mismo instante una voz de hombre la interpeló. Masako se puso tensa. Un policía se había detenido a su lado:

-¿Qué está haciendo aquí a estas horas de la noche?

Masako no podía contestar. Una palabra lo arruinaría todo. Advirtió de inmediato, a través del apurado interrogatorio, que el policía, al verla orando en medio del puente, la había tomado por una suicida en potencia. Masako no podía hablar. Era necesario hacer comprender a Mina que lo hiciera en su lugar. Tironeó del vestido de la sirvienta e intentó despertar su inteligencia. Por más obtusa que fuera Mina, parecía imposible que no pudiera comprender sus señas. Seguía con los labios obstinadamente sellados. Masako advirtió con desaliento que Mina -fuera por obedecer las instrucciones originales o por proteger sus propias plegarias- estaba resuelta a no hablar.

El tono del policía se hizo aún más áspero:

-¡Contésteme! ¡Exijo una respuesta!

Masako decidió que lo mejor que podía hacer era intentar ganar el otro lado del puente y explicarlo todo cuando hubiera finalizado el cruce. Se soltó de la mano del policía y se internó corriendo en el puente. Alcanzó a ver cómo Mina se precipitaba tras ella.

El policía alcanzó a Masako en la mitad del puente.

-Tratando de escapar, ¿eh? -gritó, tomándola de un brazo.

-¿Quién piensa en escaparse? ¡Me está lastimando! -Masako había gritado impulsivamente. Advirtiendo, entonces, que sus plegarias habían quedado en la nada, miró hacia el lado derecho del puente con los ojos llameantes de indignación.

Mina, a salvo en el otro extremo, completaba su catorceava y última plegaria.

Cuando regresaron, Masako se quejó histéricamente a su madre, quien, sin saber lo que sucedía, reprendió a Mina.

-¿Puedes decirme qué pedías en tus plegarias? -preguntó.

Por toda respuesta, Mina se limitó a sonreír estúpidamente.

Algunos días después y ya un poco más tranquila, Masako continuó importunando a Mina:

-¿Qué pedías? -le preguntó por centésima vez-. Cuéntamelo. Con toda seguridad ya me lo puedes contar.

Pero Mina sólo esbozaba una sonrisa evasiva.

-¡Eres espantosa! Mina, ¡eres realmente insoportable!

Y riéndose, Masako pellizcó el hombro de Mina con sus uñas cuidadosamente afiladas por la manicura.

La piel elástica y pesada repelió las uñas. Los dedos de Masako quedaron insensibles y ya no supo qué hacer con su mano.

La caída del comercio, otro freno para la economía global

EE.UU., la UE, China y Japón registran pronunciadas caídas en sus exportaciones
 

Por Kelly Evans, John Miller y Mei Fong

En lo que constituye un nuevo freno a una debilitada economía global, el comercio entre los países se está reduciendo drásticamente en muchas regiones del mundo.

La actividad comercial de Estados Unidos totalizó unos US$280.000 millones en noviembre, una caída del 20% en apenas cuatro meses respecto a su máximo en julio, cuando ascendió a los US$350.000 millones. En noviembre, las exportaciones de EE.UU. cayeron 5,8% respecto al mes anterior, informó el Departamento de Comercio el martes, mientras las importaciones bajaron 12% a US$183.200 millones. Las caídas se atribuyeron al debilitamiento de la economía y al declive en los precios del petróleo. En general, el déficit comercial se redujo a US$40.400 millones respecto a los US$56.700 millones de octubre y alcanzó su menor nivel en cinco años.

No se trata de un caso aislado. Algunas de las mayores potencias exportadoras, incluyendo a China, Japón y Alemania también reportaron declives en sus envíos al resto del mundo en parte debido a la escasa demanda en EE.UU. En el caso de China, el declive fue el más severo en al menos una década.

La contracción comercial intensifica la presión sobre las empresas de todo el mundo, que se ven obligadas a encontrar a nuevos clientes y aumenta los llamados para que los gobiernos intervengan para reanimar el crecimiento y bloqueen las importaciones de sus competidores.

Las mayores economías del mundo —EE.UU., Japón y la zona euro— ya están en recesión y el crecimiento al rojo vivo que caracterizó a los países emergentes durante la mayor parte del año pasado se enfría a toda velocidad. Mientras el crecimiento del comercio generalmente pierde fuerza durante las recesiones, normalmente no se contrae. En diciembre, no obstante, el Banco Mundial proyectó que el comercio global se contraería 2,1% este año, el primer declive desde 1982 y muy por encima de la caída de 1,9% registrada en 1975.

[comercio]

La reducción del comercio global está perjudicando los esfuerzos de la Unión Europea por contener la recesión. Las exportaciones de las cuatro principales economías de la UE —Alemania, Italia, España y Francia— anotaron un descenso combinado de 10,9% en noviembre, a US$188.300 millones, según cálculos de The Wall Street Journal, comparado con US$211.400 en octubre.

En Alemania, la mayor economía de la zona euro, las exportaciones se precipitaron 11,8% en noviembre, respecto al mismo mes del año anterior, a US$102.700 millones. Se trata de la mayor caída en una década. Don Brasher, fundador y propietario de la consultora suiza Global Trade Information Services, espera que la baja en la actividad comercial persista al menos durante los próximos seis meses. En quince años al frente de la compañía "nunca había visto esta situación", observa.

"Creemos que esta acabará siendo la peor recesión global desde la Segunda Guerra Mundial", predice Nigel Gault, economista jefe para EE.UU. de IHS Global Insight.

Japón, la segunda economía del mundo, que depende mucho de las exportaciones para crecer, reportó un declive récord en sus exportaciones de noviembre, cuando su superávit comercial con el resto del mundo cayó por noveno mes consecutivo, informó el martes el Ministerio de Finanzas.

"Ahora que es improbable que la economía de EE.UU. repunte pronto, a pesar de las medidas de estímulo económico planeadas por el presidente electo Barack Obama, la economía japonesa seguirá haciendo frente a condiciones muy severas al menos hasta junio", dijo Norio Miyagawa, economista del centro de estudios Shinko Research Institute.

A.P. Moller-Maersk A/S, la mayor empresa de transporte de contenedores del mundo, anunció el mes pasado que retiró de funcionamiento ocho gigantescos cargueros debido a la caída de la demanda. Nils Andersen, su presidente ejecutivo, dijo el martes que no espera una recuperación rápida en las tarifas de los fletes navieros y que el negocio de los envíos de contendores permanecerá deprimido durante los próximos dos años.

"Si se produce una mejoría a fines de 2010, estaremos gratamente sorprendidos", dijo Andersen a los periodistas durante una visita a Singapur. "Nadie esperaba un deterioro de tal magnitud en Estados Unidos. En los próximos dos años transitaremos un camino muy difícil".

Los problemas en las principales economías desarrolladas son especialmente preocupantes para los países en desarrollo. China, por ejemplo, está importando menos y encuentra más obstáculos para exportar. Las exportaciones de China cayeron 2,8% en diciembre respecto del mismo mes del año anterior, lo que se suma al declive de 2,2% de noviembre, informó la agencia de Aduanas de China. Las importaciones de China cayeron 21,3% en diciembre frente a idéntico lapso del año previo, después de un descenso de 17,9% en noviembre.

Las exportaciones han contribuido cerca de 20% al crecimiento económico de China desde 2005. Ese impulso externo ayudó a propulsar años de crecimiento económico de más de 10% en China. No será fácil reemplazar ese estímulo rápidamente; un motivo más por el que se espera que el crecimiento de China decaiga marcadamente este año, a 8% o menos.

martes 13 de enero de 2009

Mulino y Benedetti se beneficiaron de los militares denuncian Herrera y Chito Montenegro

 HORA CERO.- La candidata presidencial oficialista, Balbina Herrera respondió a los ataques del presidente del opositor Unión Patriótica (UP), José Raúl Mulino y le recordó que su padres fue gobernar y alcalde de los militares y este estudio con una beca, que sólo recibían un grupo de privilegiados.

Mulino censuró a Herrera el pasado domingo y la atacó por su pasado político, vinculado a los militares.

El Presidente del Frente Nacional contra la Corrupción, Enrique "Chito" Montenegro dijo que el candidato a vicepresidente de Ricardo Martinelli, el diputado Leopoldo Benedetti debe explicar cómo fue gobernador y alcalde de los militares.

Benedetti dijo que no le debe nada a nadie.

Herrera no niega que fue seguidora del General Omar Torrijos Herrera y que trabajó como miles de panameños, durante el régimen del General Manuel Antonio Noriega.

Herrera era alcaldesa de San Miguelito entre 1984 y 1989.

Herrera dijo que mientras ella tuvo que pagar un préstamo en el IFARHU, el padre de Mulino ocupó puestos "de a dedo".

"Es fácil hablar con la boca llena" advirtió.

viernes 9 de enero de 2009

FW: Voces israelies por la paz -- Columna de Amy Goodman, 7 de Enero, 2009

Se autoriza la publicación. Por favor escríbanos a spanish@democracynow.org para avisarnos donde se publica y también si hay estaciones de radio que quieran emitir el audio que se encuentra disponible todos los viernes en www.democracynow.org/es


Voces israelíes por la paz

Por Amy Goodman
publicado el 7 de Enero, 2009

Escuche

Al cierre de esta columna, la ofensiva de Israel contra la Franja de Gaza—que comenzó con bombardeos aéreos y navales y ahora incluye también una invasión terrestre—arrojaba un saldo de más de 600 palestinos muertos, y un número de heridos que superaba los 2700. De los diez israelíes que han muerto desde el comienzo de la ofensiva, tres de ellos son soldados del ejército israelí que fueron alcanzados por fuego amigo. Más allá de los muertos y heridos, el pueblo de Gaza está sumido en una grave crisis humanitaria que el gobierno de Israel niega. Sin embargo, hay quienes desde el lado israelí se oponen al ataque militar.

Una de esas voces es la del profesor israelí Neve Gordon, quien ocupa el cargo de Director del Departamento de Política y Gobierno de la Universidad Ben-Gurion de Negev, en el sur de Israel, la región más golpeada por los cohetes de Hamas.

En conversación telefónica desde Beersheba, Gordon dijo: "Recién, hace menos de una hora, cayó un cohete a pocos metros de casa. Mis dos hijos duermen desde hace una semana en un refugio antibombas. Y aun así, creo que lo que está haciendo Israel es una atrocidad… El problema es que la mayoría de los israelíes sostiene que Israel abandonó la Franja de Gaza hace tres años pero que Hamas aún nos sigue lanzando cohetes. Se olvidan de ciertos detalles. Como, por ejemplo, el detalle de que Israel mantiene la soberanía. El detalle de que los Palestinos viven enjaulados. El detalle de que no pueden acceder a los alimentos básicos, que carecen de electricidad, que no tienen suministro de agua. Y cuando se ignoran este tipo de detalles, lo único que uno puede decir es: 'Oye, nosotros nos marchamos de su territorio. ¿Por qué nos siguen disparando?' Eso es con lo que los medios nos han estado bombardeando sin cesar, lo que nos hace llegar a la conclusión de que esta es una guerra racional. Si miráramos lo que ha estado pasando en la Franja de Gaza en los últimos tres años y viéramos lo que Israel les ha hecho a los palestinos, la conclusión a la que llegaríamos sería otra: que la resistencia palestina es racional. Y eso es lo que están omitiendo nuestros medios masivos de comunicación."

El fin de semana, Gordon participó junto a diez mil israelíes más en una marcha multitudinaria por la paz realizada en Tel Aviv. En la marcha también estaba el activista israelí Uri Avnery, quien milita desde hace años por la paz. Avnery calificó a la invasión de "guerra criminal, porque, encima de todo lo demás, Ehud Barak y Tzipi Livni la están utilizando abierta y desvergonzadamente para hacer campaña electoral." Avnery también dijo: "Acuso a Ehud Barak de explotar a los soldados de las IDF [Fuerzas de Defensa Israelíes] para lograr más escaños en el Knéset [Parlamento de Israel]. Acuso a Tzipi Livni de alentar a la masacre mutua para poder convertirse en Primera Ministra". Las elecciones israelíes se realizarán en febrero.

La ofensiva fortalece al ex Primer Ministro israelí y líder del partido derechista Likud Benjamin Netanyahu, un destacado partidario de la línea dura y candidato favorito a ocupar el cargo de Primer Ministro. Mientras que Netanyahu apoya plenamente el ataque a Gaza, su sobrino, Jonathan Ben-Artzi, es un objetor de conciencia israelí que fue juzgado por un tribunal militar y sentenciado a un año y medio de prisión. Actualmente estudia en la Universidad de Brown, en Providence, Rhode Island, desde donde se comunicó conmigo.

"Hablo (…) no como el sobrino de alguien sino (…) como un israelí que apela a los estadounidenses para decirles que no tienen que apoyar ciegamente a Israel. Las acciones de Israel no son todas santas (…) a veces es necesario que ustedes se dirijan con firmeza a Israel y nos digan, le digan a nuestro gobierno que ponga fin a sus acciones."

Gideon Levy, un periodista judío que trabaja para el periódico israelí Haaretz, me dijo: "Creo que el objetivo de Israel de proteger a sus ciudadanos en el sur del país es legítimo y que tenía el derecho legítimo a hacer algo, que es lo que todos los israelíes esperan del gobierno, pero ese derecho a hacer algo no justifica este operativo despiadado y violento. Los esfuerzos diplomáticos recién estaban comenzando y creo que podríamos haber logrado una nueva tregua sin este derramamiento de sangre. E incluso cuando se da una respuesta militar hay diversas etapas. Mandar de inmediato decenas de aviones bombarderos a arrojar cientos de bombas sobre una población civil totalmente indefensa —tan sólo en el día de hoy una familia enterraba a cinco hermanas— es algo inaudito. No podemos permitir que continúe".

Pero continúa. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA, por sus siglas en inglés) abrió escuelas en Gaza para brindar refugio a la población, ya que los habitantes de Gaza están atrapados en esta franja angosta de territorio sin tener adonde huir. El portavoz de la UNRWA, Christopher Gunness, me informó que el organismo había proporcionado al Ejército israelí las coordenadas exactas de las escuelas: "Más de mil personas se habían refugiado en la escuela. Se había comunicado a los israelíes exactamente las coordenadas de GPS de la escuela, de todas nuestras instalaciones en Gaza. Todas nuestras instalaciones están claramente marcadas como pertenecientes a la UNRWA. Si ha habido violación del derecho humanitario internacional, y en vistas de que nuestra respuesta está muy firmemente arraigada en dicho derecho, queremos una investigación completa e imparcial". Sin embargo, por lo menos dos escuelas han sido bombardeadas por ataques israelíes en los últimos días. Tres personas murieron en la escuela primaria Asma. El saldo en la escuela al-Fakhura del campo de refugiados Jabaliya en Gaza asciende al menos a cuarenta muertos y más de 55 heridos.

Mientras los aviones israelíes arrojan panfletos desde el aire instando a los palestinos a abandonar el territorio, los 1,5 millones de habitantes de la Franja de Gaza—una de las zonas de mayor densidad de población del planeta—no tienen donde esconderse, no tienen a donde huir. Los llamamientos a un inmediato cese del fuego son ignorados por Israel y bloqueados por el gobierno estadounidense. No está claro qué acciones tomará Obama cuando asuma la presidencia, pero el pueblo de Gaza no puede esperar al cambio de mando. Debe hacerse un alto al fuego ya. Y eso sería sólo el principio.

___

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Amy Goodman es presentadora de "Democracy Now!", un noticiero internacional diario de una hora de duración que se emite en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en 200 emisoras en español. En 2008 fue distinguida con el "Right Livelihood Award", también conocido como el "Premio Nobel Alternativo", otorgado en el Parlamento Sueco en diciembre.

© 2008 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Laura Pérez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

You are subscribed as opxr-tas3@pancanal.com

Aceptan delito de lavado de activos en DMG Daniel Ángel y Margarita Pabón

La confesión de los dos más importantes asociados de David Murcia Guzmán reconoce actividades ilegales en la captadora de dinero. Familiares de Murcia les gritaron 'traicioneros'.

Pese a que los socios de la firma reconocieron haber cometido lavado de activos, manifestantes pidieron la liberación de David Murcia Guzmán.
Realizado por: Citytv El preacuerdo de Ángel y Pabón les permitirá a estos últimos una rebaja de pena de hasta las tres quintas partes de sus respectivas condenas.

En el juicio se evidenció una división entre Murcia Guzmán y sus dos asociados. En el momento en el que los dos socios salían de la sala, familiares de Murcia los increparon.

Una persona no identificada le gritó a Pabón :'Te defendimos hasta el último momento'.

El juez del caso ordenó la salida inmediata de la sala de los dos detenidos , pues la continuación de la diligencia ya no sería en contra de ellos

El juez cuarto especializado de Bogotá fijó para el próximo jueves 5 de febrero a las 9 de la mañana la sentencia a Ángel y Pabón.

En el caso de Murcia Guzmán, la cabeza de la captadora DMG, la Fiscalía presentará la sustentación de acusación.

Por la aceptación de cargos de los socios de Murcia se rompió la unidad procesal, con lo que el representante de DMG esperará la acusación de la Fiscalía.

Pabón, cerebro de las operaciones financieras de la firma, y Ángel, productor de televisión, fueron capturados a mediados de noviembre en un edifico en Bogotá, pocos días antes de que cayera en Panamá Murcia Guzmán.

Entre las pruebas que tenía la Fiscalía en contra de Ángel, es una conversación con David Murcia en la habla de comprar bienes y enviar 8,7 millones de dólares a cuentas en Estados Unidos.

Tanto Pabón como Ángel habían anunciado en diciembre que estaban dispuestos a colaborar con la justicia. Como el principio de oportunidad no les fue aceptado por la Fiscalía, recurrieron a los beneficios del preacuerdo.

Explicación a la crisis financiera que nos azota.

Extraido del Blog personal de Nacho Giral.
 
Me han hecho llegar esta buena explicación del profesor de IESE Leopoldo Abadía ahora en Grupo Sonnenfeld sobre la crisis financiera que azota los mercados desde que se destapo la crisis de las hipotecas subprime en USA. Me ha perecido muy interesante y formativa así que he pensado que valía le pena reproducirla aquí:

CRISIS 2007-2008. La historia es la siguiente:

  1. 2001. Explosión de la burbuja Internet.

  1. La Reserva Federal de Estados Unidos baja en dos años el precio del dinero del 6.5 % al 1 %.

  1. Esto dopa un mercado que empezaba a despegar: el mercado inmobiliario.

  1. En 10 años, el precio real de las viviendas se multiplica por dos en Estados Unidos.

  1. Durante años, los tipos de interés vigentes en los mercados financieros internacionales han sido excepcionalmente bajos.

  1. Esto ha hecho que los Bancos hayan visto que el negocio se les hacía más pequeño:

    1. Daban préstamos a un bajo interés

    1. Pagaban algo por los depósitos de los clientes (cero si el depósito está en cuenta corriente y, si además, cobran Comisión de Mantenimiento, pagaban "menos algo")

    1. Pero, con todo, el Margen de Intermediación ("a" menos "b") decrecía

  1. A alguien, entonces, en América, se le ocurrió que los Bancos tenían que hacer dos cosas:

    1. Dar préstamos más arriesgados, por los que podrían cobrar más intereses

    1. Compensar el bajo Margen aumentando el número de operaciones (1000 x poco es más que 100 x poco)

  1. En cuanto a lo primero (créditos más arriesgados), decidieron:

    1. Ofrecer hipotecas a un tipo de clientes, los "ninja" (no income, no job, no assets; o sea, personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo, sin propiedades)

    1. Cobrarles más intereses, porque había más riesgo

    1. Aprovechar el boom inmobiliario.

    1. Además, llenos de entusiasmo, decidieron conceder créditos hipotecarios por un valor superior al valor de la casa que compraba el ninja, porque, con el citado boom inmobiliario, esa casa, en pocos meses, valdría más que la cantidad dada en préstamo.

    1. A este tipo de hipotecas, les llamaron "hipotecas subprime"

            Se llaman "hipotecas prime" las que tienen poco riesgo de impago. En una escala de clasificación entre 300 y 850 puntos, las hipotecas prime están valoradas entre 850 puntos las mejores y 620 las menos buenas.

            Se llaman "hipotecas subprime" las que tienen más riesgo de impago y están valoradas entre 620 las menos buenas y 300, las malas.

    1. Además, como la economía americana iba muy bien, el deudor hoy insolvente podría encontrar trabajo y pagar la deuda sin problemas.

    1. Este planteamiento fue bien durante algunos años. En esos años, los ninja iban pagando los plazos de la hipoteca y, además, como les habían dado más dinero del que valía su casa, se habían comprado un coche, habían hecho reformas en la casa y se habían ido de vacaciones con la familia. Todo ello, seguramente, a plazos, con el dinero de más que habían cobrado y, en algún caso, con lo que les pagaban en algún empleo o chapuza que habían conseguido.

  1. 1er. comentario: creo que, hasta aquí, todo está muy claro y también está claro que cualquier persona con sentido común, aunque no sea un especialista financiero, puede pensar que, si algo falla, el batacazo puede ser importante.

  1. En cuanto a lo segundo (aumento del número de operaciones):

    1. Como los Bancos iban dando muchos préstamos hipotecarios, se les acababa el dinero. La solución fue muy fácil: acudir a Bancos extranjeros para que les prestasen dinero, porque para algo está la globalización. Con ello, el dinero que yo, hoy por la mañana, he ingresado en la Oficina Central de la Caja de Ahorros de San Quirze de Safaja puede estar esa misma tarde en Illinois, porque allí hay un Banco al que mi Caja de Ahorros le ha prestado mi dinero para que se lo preste a un ninja. Por supuesto, el de Illinois no sabe que el dinero le llega desde mi pueblo, y yo no sé que mi dinero, depositado en una entidad seria como es mi Caja de Ahorros, empieza a estar en un cierto riesgo. Tampoco lo sabe el Director de la Oficina de mi Caja, que sabe -y presume- de que trabaja en una Institución seria. Tampoco lo sabe el Presidente de la Caja de Ahorros, que sólo sabe que tiene invertida una parte del dinero de sus inversores en un Banco importante de Estados Unidos.

  1. comentario: la globalización tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes, y sus peligros. La gente de San Quirze no sabe que está corriendo un riesgo en Estados Unidos y cuando empieza a leer que allí se dan hipotecas subprime, piensa: "¡Qué locuras hacen estos americanos!"

  1. Además, resulta que existen las "Normas de Basilea", que exigen a los Bancos de todo el mundo que tengan un Capital mínimo en relación con sus Activos. Simplificando mucho, el Balance del Banco de Illinois es:

ACTIVO PASIVO

Dinero en Caja Dinero que le han prestado otros Bancos

Créditos concedidos Capital

Reservas

TOTAL X millones X millones

Las Normas de Basilea exigen que el Capital de ese Banco no sea inferior a un determinado porcentaje del Activo. Entonces, si el Banco está pidiendo dinero a otros Bancos y dando muchos créditos, el porcentaje de Capital sobre el Activo de ese Banco baja y no cumple con las citadas Normas de Basilea.

  1. Hay que inventar algo nuevo. Y eso nuevo se llama Titulización: el Banco de Illinois "empaqueta" las hipotecas -prime y subprime- en paquetes que se llaman MBS (Mortgage Backed Securities, o sea, Obligaciones garantizadas por hipotecas). O sea, donde antes tenia 1.000 hipotecas "sueltas", dentro de la Cuenta "Créditos concedidos", ahora tiene 10 paquetes de 100 hipotecas cada uno, en los que hay de todo, bueno (prime) y malo (subprime), como en la viña del Señor.

  1. El Banco de Illinois va y vende rápidamente esos 10 paquetes:

    1. ¿Dónde va el dinero que obtiene por esos paquetes? Va al Activo, a la Cuenta de "Dinero en Caja", que aumenta, disminuyendo por el mismo importe la Cuenta "Créditos concedidos", con lo cual la proporción Capital/Créditos concedidos mejora y el Balance del Banco cumple con las Normas de Basilea.

    1. ¿Quién compra esos paquetes y además los compra rápidamente para que el Banco de Illnois "limpie" su Balance de forma inmediata? ¡Muy buena pregunta! El Banco de Illinois crea unas entidades filiales, los conduits, que no son Sociedades, sino trusts o fondos, y que, por ello no tienen obligación de consolidar sus Balances con los del Banco matriz. Es decir, de repente, aparecen en el mercado dos tipos de entidades:

            El Banco de Illinois, con la cara limpia

            El Chicago Trust Corporation (o el nombre que le queráis poner), con el siguiente Balance:

ACTIVO PASIVO

Los 10 paquetes de hipotecas Capital:

lo que ha pagado por esos paquetes

  1. 3er. comentario: Si cualquier persona que trabaja en la Caja de Ahorros de San Quirze, desde el Presidente al Director de la Oficina supiera algo de esto, se buscaría rápidamente otro empleo. Mientras tanto, todos hablan en Expansión de sus inversiones internacionales, de las que ya veis que no tienen la más mínima idea.

  1. ¿Cómo se financian los conduits? En otras palabras, ¿de dónde sacan dinero para comprar al Banco de Illinois los paquetes de hipotecas? De varios sitios:

    1. Mediante créditos de otros Bancos (4º Comentario: La bola sigue haciéndose más grande)

    1. Contratando los servicios de Bancos de Inversión que pueden vender esos MBS a Fondos de Inversión, Sociedades de Capital Riesgo, Aseguradoras, Financieras, Sociedades patrimoniales de una familia, etc. (5º Comentario: fijaos que el peligro se nos va acercando, no a España, sino a nuestra familia, porque igual, animado por el Director de la oficina de San Quirze, voy y meto mi dinero en un Fondo de Inversión)

    1. Lo que pasa es que, para ser "financieramente correctos", los conduits o MBS tenían que ser bien calificados por las agencias de rating, que dan calificaciones en función de la solvencia. Estas calificaciones dicen: "a esta empresa, a este Estado, a esta organización se le puede prestar dinero sin riesgo", o "tengan cuidado con estos otros porque se arriesga usted a que no le paguen".

    1. Incluyo aquí lo que decía el vocablo "Rating" de este Diccionario, para que lo tengáis todo en el mismo bloque:

RATING. Calificación crediticia de una Compañía o una Institución, hecha por una agencia especializada. En España, la agencia líder en este campo es Fitch Ratings.

Los niveles son:

AAA, el máximo

AA

A

BBB

BB

Otros, pero son muy malos

En general:

Un Banco o Caja grande suele tener un rating de AA

Un Banco o Caja mediano, un rating de A

El 3 de Marzo de 2008, Fitch ha mantenido el rating del Ayuntamiento de Barcelona en AA+

    1. Las Agencias de rating otorgaban estas calificaciones o les daban otros nombres, más sofisticados, pero que, al final, dicen lo mismo:

Llamaban:

Investment grade a los MBS que representaban hipotecas prime, o sea, las de menos riesgo (serían las AAA, AA y A)

Mezzanine, a las intermedias (supongo que las BBB y quizá las BB)

Equity a las malas, de alto riesgo, o sea, a las subprime, que, en este tinglado, son las protagonistas

    1. Los Bancos de Inversión colocaban fácilmente las mejores (investment grade), a inversores conservadores, y a intereses bajos.

    1. Otros gestores de Fondos, Sociedades de Capital Riesgo, etc, más agresivos . pretendían obtener, a toda costa, rentabilidades más altas, entre otras razones porque esos señores cobran el bonus de final de año en función de la rentabilidad obtenida.

    1. Problema: ¿Cómo vender MBS de los malos a estos últimos gestores sin que se note excesivamente que están incurriendo en riesgos excesivos?

    1. 6º Comentario: La cosa se complica y, por supuesto, los de la Caja de Ahorros de San Quirze siguen haciendo declaraciones en Expansión felices y contentos, hablando de la buena marcha de la economía y de la Obra Social que están haciendo.

    1. Algunos Bancos de Inversión lograron, de las Agencias de Rating una recalificación (un re-rating, palabro que no existe, pero que sirve para entendernos)

    1. El re-rating es un invento para subir el rating de los MBS malos, que consiste en:

            Estructurarlos en tramos, a los que les llaman tranches, ordenando, de mayor a menor, la probabilidad de un impago, y con el compromiso de priorizar el pago a los menos malos. Es decir:

       Yo compro un paquete de MBS, en el que me dicen que los tres primeros MBS son relativamente buenos, los tres segundos, muy regulares y los tres terceros, francamente malos. Esto quiere decir que he estructurado el paquete de MBS en tres tranches: el relativamente bueno, el muy regular y el muy malo.

       Me comprometo a que si no paga nadie del tranche muy malo (o como dicen estos señores, si en el tramo malo incurro en default), pero cobro algo del tranche muy regular y bastante del relativamente bueno, todo irá a pagar las hipotecas del tranche relativamente bueno, con lo que, automáticamente, este tranche podrá ser calificado de AAA.

(7º Comentario: En los "Comentarios de Coyuntura Económica del IESE", de Enero 2008, de los que he sacado la mayor parte de lo que os estoy diciendo, le llaman a esto "magia financiera")

Para acabar de liar a los de San Quirze, estos MBS ordenados en tranches fueron rebautizados como CDO (Collateralized Debt Obligations, Obligaciones de Deuda Colateralizada), como se les podía haber dado otro nombre exótico.

No contentos con lo anterior, los magos financieros crearon otro producto importante: los CDS (Credit Default Swaps) En este caso, el adquirente, el que compraba los CDO, asumía un riesgo de impago por los CDO que compraba, cobrando más intereses. O sea, compraba el CDO y decía: "si falla, pierdo el dinero. Si no falla, cobro más intereses."

Siguiendo con los inventos, se creó otro instrumento, el Synthetic CDO, que no he conseguido entender, pero que daba una rentabilidad sorprendentemente elevada.

Más aún: los que compraban los Synthetic CDO podían comprarlos mediante créditos bancarios muy baratos. El diferencial entre estos intereses muy baratos y los altos rendimientos del Synthetic hacía extraordinariamente rentable la operación.

  1. Al llegar aquí y confiando en que no os hayáis perdido demasiado, quiero recordar una cosa que es posible que se os haya olvidado, dada la complejidad de las operaciones descritas: que todo está basado en que los ninjas pagarán sus hipotecas y que el mercado inmobiliario norteamericano seguirá subiendo.

  1. PERO:

    1. A principios de 2007, los precios de las viviendas norteamericanas se desplomaron.

    1. Muchos de los ninjas se dieron cuenta de que estaban pagando por su casa más de lo que ahora valía y decidieron (o no pudieron) seguir pagando sus hipotecas.

    1. Automáticamente, nadie quiso comprar MBS, CDO, CDS, Synthetic CDO y los que ya los tenían no pudieron venderlos.

    1. Todo el montaje se fue hundiendo y un día, el Director de la Oficina de San Quirze llamó a un vecino para decirle que bueno, que aquel dinero se había esfumado, o, en el mejor de los casos, había perdido un 60 % de su valor.

    1. 8º Comentario: Vete ahora a explicar al vecino de San Quirze lo de los ninjas, el Bank de Illinois y el Chicago Trust Corporation. No se le puede explicar por varias razones: la más importante, porque nadie sabe dónde está ese dinero. Y al decir nadie, quiero decir NADIE.

    1. Pero las cosas van más allá. Porque nadie -ni ellos- sabe la porquería que tienen los Bancos en los paquetes de hipotecas que compraron, y como nadie lo sabe, los Bancos empiezan a no fiarse unos de otros.

    1. Como no se fían, cuando necesitan dinero y van al MERCADO INTERBANCARIO, que es donde los Bancos se prestan dinero unos a otros, o no se lo prestan o se lo prestan caro. El interés a que se prestan dinero los Bancos en el Interbancario es el Euribor (Europe Interbank Offered Rate, o sea, Tasa de Interés ofrecida en el mercado interbancario en Europa), tasa que, como podéis ver en el vocablo EURIBOR A 3 MESES de este Diccionario, ha ido subiendo (ahora está empezando a bajar.)

    1. Por tanto, los Bancos ahora no tienen dinero. Consecuencias:

No dan créditos

No dan hipotecas, con lo que los Habitat, Colonial, Renta Corporación, Colonial, etc., lo empiezan a pasar mal, MUY MAL. Y los accionistas que compraron acciones de esas empresas, ven que las cotizaciones de esas Sociedades van cayendo vertiginosamente.

El Euribor a 12 meses, que es el índice de referencia de las hipotecas, ha ido subiendo (v. Vocablo EURIBOR A 12 MESES en este Diccionario), lo que hace que el español medio, que tiene su hipoteca, empieza a sudar para pagar las cuotas mensuales.

Como los Bancos no tienen dinero,

Venden sus participaciones en empresas

Venden sus edificios

Hacen campañas para que metamos dinero, ofreciéndonos mejores condiciones

Como la gente empieza a sentirse apretada por el pago de la hipoteca, va menos al Corte Inglés.

Como el Corte Inglés lo nota, compra menos al fabricante de calcetines de Mataró, que tampoco sabía que existían los ninja.

El fabricante de calcetines piensa que, como vende menos calcetines, le empieza a sobrar personal y despide a unos cuantos.

Y esto se refleja en el índice de paro, fundamentalmente en Mataró, donde la gente empieza a comprar menos en las tiendas.

  1. Esto es un Diccionario de vocablos. Lo que pasa es que el vocablo "Crisis 2007-2008" es muy serio. El título puede inducir a error, pensando que la crisis se va a acabar en 2008. Ahora viene otra pregunta: "¿Hasta cuándo va a durar esto?

  1. Pues muy buena pregunta, también. muy difícil de contestar, por varias razones:

    1. Porque se sigue sin conocer la dimensión del problema (las cifras varían de 100.000 a 500.000 millones de dólares)

    1. Porque no se sabe quiénes son los afectados. No se sabe si mi Banco, el de toda la vida, Banco serio y con tradición en la zona, tiene mucha porquería en el Activo. Lo malo es que mi Banco tampoco lo sabe. **(El 19.2.08, Fitch rebajó el rating de Caixa Laietana de A- a BBB+, debido a "la creciente exposición al sector inmobiliario en los últimos tres años". Un día antes había rebajado el rating de Caixa Galicia., de A+ a A-, con argumentos similares.)

    1. Cuando, en América, las hipotecas no pagadas por los ninja se vayan ejecutando, o sea, los Bancos puedan vender las casas hipotecadas por el precio que sea, algo valdrán los MBS, CDO, CDS y hasta los Synthetic.

    1. Mientras tanto, nadie se fía de nadie.

  1. 9º Comentario:

    1. Alguien ha calificado este asunto como "la gran estafa"

    1. Otros han dicho que el Crack del 29, comparado con esto, es un juego de niñas en el patio de recreo de un convento de monjas

    1. Bastantes, quizá muchos, se han enriquecido con los bonus que han ido cobrando. Ahora, se quedarán sin empleo, pero tendrán el bonus guardado en algún lugar, quizá en un armario blindado, que es posible que sea donde esté más seguro y protegido de otras innovaciones financieras que se le pueden ocurrir a alguien. **Ayer oí que, para el futuro, lo mejor será pagarles el bonus a los inventores de los instrumentos estructurados (MBS, CDO, etc.) con instrumentos estructurados que ellos mismo hayan inventado. Me pareció muy buena idea.)

    1. Las autoridades financieras tienen una gran responsabilidad sobre lo que ha ocurrido. Las Normas de Basilea, teóricamente diseñadas para controlar el sistema, han estimulado la TITULIZACIÓN hasta extremos capaces de oscurecer y complicar enormemente los mercados a los que se pretendía proteger.

    1. Los Consejos de Administración de las entidades financieras involucradas en este gran fiasco, tienen una gran responsabilidad, porque no se han enterado de nada. Y ahí incluyo el Consejo de Administración de la Caja de Ahorros de San Quirze

    1. Algunas agencias de rating han sido incompetentes o no independientes respecto a sus clientes, lo cual es muy serio

  1. Fin de la historia (por ahora): los principales Bancos Centrales (el Banco Central Europeo, la Reserva Federal norteamericana) han ido inyectando liquidez monetaria para que los Bancos puedan tener dinero.

**22.1. Un amigo mío me ha preguntado: ¿De dónde saca el dinero el Banco Central Europeo? Para no complicar la explicación de la Crisis, he añadido un vocablo nuevo en este Diccionario: BCE, BANCO CENTRAL EUROPEO. Allí tenéis la contestación a la pregunta.

  1. Hay expertos que dicen que sí que hay dinero, pero que lo que no hay es confianza. O sea, que la crisis de liquidez es una auténtica crisis de no fiarse del prójimo.

  1. Mientras tanto, los FONDOS SOBERANOS, o sea, los Fondos de inversión creados por Estados con recursos procedentes del superávit en sus cuentas, (procedentes principalmente del petróleo y del gas) como los Fondos de los Emiratos árabes, países asiáticos, Rusia, etc., están comprando participaciones importantes en Bancos americanos para sacarles del atasco en que se han metido.

La recesión de EE.UU. golpea con fuerza a los minoristas; ni Wal-Mart se salva

Por Miguel Bustillo y Kelly Evans

Las cadenas minoristas estadounidenses, encabezadas por Wal-Mart Stores Inc., advirtieron de que sus ventas y ganancias disminuirán durante los próximos meses. Los anuncios tienen lugar después de que las pronunciadas caídas en las ventas de diciembre dejaran de manifiesto los estragos que el derrumbe del consumo está causando en la economía estadounidense.

Los desalentadores resultados echaron por tierra las esperanzas de una recuperación rápida del consumo y provocaron un declive en el mercado de valores de EE.UU. el jueves. El Promedio Industrial Dow Jones bajó 0,31% para cerrar en 8.742,46 puntos.

Mientras tanto, el Departamento de Trabajo reveló que la cantidad de estadounidenses que reciben beneficios de desempleo aumentó a 4,6 millones en la semana que terminó el 26 de diciembre, la cifra más alta desde 1982.

El mayor desempleo, que socava la confianza de los consumidores y las ventas minoristas, se produce en momentos en que Estados Unidos entra en su segundo año de recesión.

Otra señal preocupante para la industria minorista estadounidense es que la veloz expansión del crédito que contribuyó a propulsar el gasto de los consumidores en los últimos años se sigue revirtiendo. La Reserva Federal divulgó el jueves que el total del crédito de consumo, que abarca tarjetas de crédito, así como préstamos para comprar autos y pagar la universidad, descendió 3,7% en noviembre, para alcanzar US$2,57 billones (millones de millones). Se trata de la segunda caída consecutiva y la mayor baja porcentual en una década.

El caso de Wal-Mart

Las ventas minoristas declinaron 1,7% en diciembre, comparado con el mismo mes del año anterior, pese a que las tiendas realizaron grandes liquidaciones para atraer a los consumidores. Las rebajas de precio impidieron que los inventarios continuaran creciendo, pero redujo los márgenes de ganancia.

Además de Wal-Mart, Macy's Inc., Target Corp., Gap Inc. y American Eagle Outfitters Inc. estuvieron entre las cadenas que proyectaron una reducción de sus ganancias trimestrales o anuales. "Wal-Mart se está dando contra la pared... y los únicos que realmente parecen inmunes son algunos supermercados y farmacias", dijo Burt P. Flickinger, director ejecutivo de la consultora de negocios minoristas Strategic Resource Group. Flickinger predijo que la industria sólo ha recorrido la tercera parte de un bajón que durará 1.000 días. "La situación va a empeorar", afirmó.

La noticia de que incluso Wal-Mart mostrara signos de debilidad sorprendió a los inversionistas. La acción de la empresa descendió 7,5% en la Bolsa de Nueva York para quedar en US$45,38.

Wal-Mart mantuvo la solidez del sector minorista casi por su cuenta a mediados de 2008, cuando muchos consumidores de clase media optaron por sus descuentos en lugar de comprar en tiendas por departamentos y supermercados.

El mes pasado, sin embargo, sus ventas en EE.UU. crecieron apenas 1,7%, dentro del rango que la compañía había previsto, pero por debajo del 2,8% que esperaban los analistas. Wal-Mart también reportó una caída de 10,4% en ventas internacionales, las que se vieron afectadas por un tipo de cambio desfavorable. El resultado pone de relieve la volatilidad de sus operaciones inter.nacionales, que ahora representan una cuarta parte de los ingresos anuales y es la piedra angular de la estrategia de crecimiento futuro de Wal-Mart.

Las últimas cifras de los minoristas dejan al descubierto lo rápidamente que se ha venido abajo el consumo en EE.UU. y cómo se ha convertido en una gran traba al crecimiento económico.

El consumo, que representa casi tres cuartas partes del crecimiento en EE.UU. se ha contraído marcadamente en los últimos meses, mientras los hogares hacen frente a las crisis inmobiliaria y bursátil, el aumento del desempleo y el difícil acceso al crédito.

La caída de las ventas en las tiendas abiertas hace al menos un año también muestran que ni las cadenas de lujo se salvan. Neiman Marcus registró un descenso de 28% en las ventas de diciembre en los locales abiertos hace más de un año. Macy's reportó un declive relativamente modesto, de 4%, pero redujo su previsión de ganancias a entre 90 centavos de dólar y US$1 la acción para el cuarto trimestre, comparado con una previsión anterior de entre US$1,10 y US$1,30 por acción.

La cadena de artículos de cuero de lujo Coach Inc. proyectó ganancias de US$0,67 la acción para el trimestre fiscal cerrado el 27 de diciembre, US$0,10 menos que lo previsto en octubre.

Karen Creditor, una profesora de Nueva York de 51 años, dijo que ella y su marido, un abogado, no temen perder sus empleos, pero de todos modos están recortando sus gastos. "Creo que todos estamos examinando nuestros gastos", señaló. Hasta hace poco, solía ir a la boutique de una amiga en busca de ofertas, pero ahora "ni siquiera entro".

La confianza de los consumidores alcanzó en diciembre su menor nivel desde que el centro de estudios Conference Board comenzara a recopilar su índice hace 60 años.

EE.UU. perdió un poco más de 1,9 millones de empleos entre enero y noviembre y los economistas anticipan que se pierdan otro medio millón de puestos en diciembre. Eso elevaría la tasa de desempleo que ahora se ubica en 6,7%.

Los despidos prosiguieron ayer. La empresa de servicios petrolíferos Schlumberger anunció el jueves la eliminación de 1.000 puestos de trabajo en América del Norte. Schlumberger se suma, de este modo, a la lista de empresas que han anunciado despidos esta semana, entre las que figuran el productor de aluminio Alcoa Inc., la proveedora de almacenamiento de datos EMC Corp. y el fabricante de accesorios para computadoras Logitech International.

Incluso sectores como el inmobiliario, donde las ventas están en declive desde 2005, no muestran señales de haber tocado fondo. Los precios de la vivienda han caído cerca de 25% desde su nivel máximo, según los últimos datos del indicador S&P/Case-Shiller.

Las acciones de EE.UU., en tanto, cerraron 2008 con una caída promedio del 40%, arrasando con la mayor parte de la riqueza que los estadounidenses usaron en los últimos años para financiar su consumo y propulsar el crecimiento económico.

martes 6 de enero de 2009

El impopular economista que predijo la crisis (y al que nadie le creyó)

Por Justin Lahart

Raghuram Rajan escogió a la audiencia más difícil para presentar sus temores sobre la economía estadounidense.

Transcurría agosto de 2005 y en Jackson Hole, Wyoming, se llevaba a cabo la reunión anual de los más poderosos economistas. En esta ocasión se homenajeaba a Alan Greenspan. Greenspan, un gigante de la política económica del siglo XX estaba a punto de abandonar la presidencia de la Reserva Federal después de presidirla durante un período histórico de crecimiento.

Rajan, un profesor de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago, escogió ese momento para presentar un estudio llamado "¿El desarrollo financiero ha hecho que el mundo sea más riesgoso?"

Su respuesta era sí.

Rajan fue rápidamente atacado y llamado un ludita antimercado, que ansiaba el regreso de los viejos tiempos de la regulación. Hoy, sin embargo, pocos descartan sus ideas. La crisis financiera ha destrozado la reputación de Greenspan y otros quienes ahora son vistos como los que ignoraron la excesiva toma de riesgos.

Rajan dice que planeaba escribir sobre cómo los acontecimientos financieros durante los 18 años de Greenspan al frente de la Fed habían hecho al mundo un lugar más seguro. Pero mientras más se sumergía en el tema, menos creía en la premisa. Finalmente, con Greenspan en la audiencia, argumentó que el desastre podía estar a la vuelta de la esquina.

Los incentivos estaban horriblemente torcidos en el sector financiero. Los trabajadores obtenían grandes recompensas por ganar dinero, pero apenas eran penalizados por las pérdidas, sostuvo Rajan. Eso alentaba a las firmas financieras a invertir en productos complejos con el potencial de generar grandes ganancias, que ocasionalmente podrían fallar en forma catastrófica.

El economista mencionó los seguros contra cesaciones de pagos. Señaló que los aseguradores y otros proveedores estaban obteniendo grandes retornos al vender estos contratos con la apariencia de tener poco riesgo, pese a que los problemas serían monumentales si las cesaciones ocurrían.

Rajan también argumentó que debido a que los bancos mantenían en sus libros una porción de los valores de crédito que creaban, el sistema bancario estaría en riesgo si esos valores tenían problemas. Los bancos perderían la confianza entre si, dijo: "el mercado interbancario podría congelarse y podríamos tener una crisis financiera de grandes proporciones". Dos años después, eso fue esencialmente lo que sucedió.

Muchos de los renombrados economistas que asistieron a la conferencia de Jackson Hole no estaban listos para escuchar esta advertencia. El ex secretario del Tesoro Lawrence Summers, famoso entre los economistas por sus cáusticos ataques, le dijo a la audiencia que le parecía que la "básica y ligeramente ciega premisa del estudio [de Rajan] estaba equivocada".

Rajan, de 45 años, no es un típico disidente. Nació en Bhopal, India. En la escuela se encontró con la obra del economista británico John Maynard Keynes, quien se convirtió en su héroe intelectual.

Se unió a la escuela de negocios de la Universidad de Chicago en 1991 y rápidamente fue visto como una estrella en ascenso. Ganó el primer premio Fischer Black en 2003 para la persona de menos de 40 años que más haya contribuido a la teoría y práctica de las finanzas. Ese mismo año se convirtió en economista jefe del Fondo Monetario Internacional, el más joven de la historia, y el primer no occidental en ocupar esa posición.

Los ataques en Jackson Hole fueron seguidos por otros unos meses después a raíz de un estudio que coescribió en el FMI, el cual concluía que la ayuda externa no ayudaba al crecimiento de los países en desarrollo. Rajan dice que las dos controversias no lo desanimaron. En el FMI, impulsó al departamento de investigación a enfocarse en los problemas del sector financiero y continuó sonando la alarma sobre los riesgos del mercado financiero.

Para mediados de 2007, cuando la crisis comenzó a hacerse evidente, los presidentes de bancos de la Fed Janet Yellen y Gary Stern estaban citando las críticas de Rajan en sus discursos.

Con la economía estadounidense en camino de la recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial, según Rajan, el gobierno necesita ser más enérgico en sus esfuerzos por enderezar al tambaleante sector bancario, decidiendo caso por caso qué bancos necesitan inyecciones de capital y cuales deben desaparecer. De otra forma, los problemas bancarios se profundizarán, como sucedió en Japón en los años 90 y retrasarán la recuperación económica, dice.

Rajan ahora está concentrado en encontrar formas de evitar una ola regulatoria similar a lo que sucedió durante la Gran Depresión, cuando los gobiernos de todo el mundo erigieron barreras proteccionistas y ahogaron a los mercados financieros.

En vez de un exceso de regulación, señala, Wall Street necesita cambiar sus incentivos para que los castigos por perder dinero sean iguales a las recompensas por ganarlo.

A principios de 2008, sugirió que los bonos que los empleados financieros obtienen durante las épocas de bonanza se mantengan en cuentas diferidas por un cierto tiempo. Si la firma experimenta grandes pérdidas después, esas cuentas serían usadas.

El banco suizo UBS y la firma de Wall Street Morgan Stanley recientemente anunciaron que están adoptando políticas similares a lo que Rajan propuso.

Rajan también está pidiendo otras medidas. Junto a sus colegas de Chicago Anil Kashyap y el economista de Harvard Jeremy Stein, ha creado un plan para crear una forma de seguro contra catástrofes financieras que las firmas comprarían.

Cuando presentó la idea en la conferencia de Jackson Hole el año pasado, la reacción fue muy diferente a la de 2005. El presidente del banco central de Finlandia Erkki Liikanen, recordando las debilidades que Rajan había notado en el sistema en aquel entonces, dijo: "No me atrevo a criticarlo. Eso es todo".